Pedro Sánchez volverá a preguntar a las bases sobre los acuerdos de Gobierno

  • El candidato socialista sostiene que la militancia no tiene ningún problema con Podemos

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Ni han cambiado los actores ni el argumento de la trama, la repetición de las elecciones generales se está presentando como un remake de lo vivido en diciembre y en los meses posteriores. El candidato socialista, Pedro Sánchez, ha repetido estos días en Andalucía que volverá a intentar un acuerdo de Gobierno con Podemos y Ciudadanos, que no apoyará al PP y que volverá a consultar a la militancia sobre los pactos. Aunque es el comité federal de este partido el que decide sobre los acuerdos, ya Pedro Sánchez preguntó a la militancia en un intento de sortear la mayoría que los barones pudieran tener en ese organismo. Ayer en Sevilla, en un acto con la presidenta Susana Díaz, se reafirmó: consultará a las bases. Sánchez ha participado desde el lunes en dos actos con Díaz, con quien no volverá a coincidir hasta el cierre de campaña, que lo harán juntos en Sevilla. Eso sí, el candidato volverá a Andalucía un par de veces más.

La repetición en la que cae Pedro Sánchez es atribuible al resto de candidatos. España vuelve a unas elecciones a causa de una crisis parlamentaria que no ha resuelto su principal cometido: apoyar a un Gobierno. Sin embargo, los partidos se van a meter en campaña con la misma respuesta: sostienen que quieren ganar para gobernar. ¿Y si no? ¿Con quiénes pactarán?

Sánchez ha vuelto a insistir durante estos días -lo hizo en la entrevista publicada ayer en este medio- que no apoyará ni a Rajoy ni a ningún otro candidato del PP; sin embargo, ha sorteado la pregunta de si se abstendría en caso de que el país se encaminase, sin Gobierno, a unas terceras elecciones. Un dato más: Sánchez defiende que la militancia socialista no tiene problemas en pactar con Podemos, el freno vendría del partido morado. Esto no coincide con el resultado de algunos sodenos, donde se vislumbra que buena parte del electorado del PSOE, en torno al 60%, rechaza un acuerdo con Podemos.

Pero, de momento, los socialistas parece que han encontrado el sentido de la campaña, que no es otro que movilizar su voto. "Gran parte de esos cinco puntos que va a bajar la participación son nuestros", explica un miembro de la dirección andaluza del PSOE. Los socialistas no creen que haya un trasvase de votos de su partido hacia Podemos, lo hubo con motivo del 20%, pero ahora o se ha quedado estancado o habrá un porcentaje que retornará al partido. El riesgo del PSOE es que la abstención le castigue más que a los otros, y es que estas elecciones, en la que se prevé una participación del 68%, el vencedor será aquel que menos se deteriore en votos respecto al 20-D.

Sánchez volverá a Andalucía dos veces más, y cerrará el viernes 23 de junio junto a Susana Díaz. Ambos han dejado para después su disputa e incluso Sánchez se ha disculpado por si sus palabras sobre Manuel Chaves y José Antonio Griñán sonaron distantes. Cuando ambos dejaron el partido en que han sido presidentes, Sánchez respondió que él era un político "limpio". Ayer sostuvo que los dos ex presidentes tienen su "solidaridad" y su agradecimiento por haber dimitido de todos los cargos con prontitud.

Como ocurrió en diciembre, el PSOE puede obtener el mejor resultado en Andalucía, donde llegó a superar el 30%. Esta vez, sin embargo, peligran algunos de sus 22 escaños por la confluencia de IU y Podemos. Son los últimos diputados de Sevilla, Cádiz y Granada. En Cádiz es donde tendrán un mitin conjunto Pablo Iglesias y Alberto Garzón, creen que están en muy buena posición en la Bahía y en Jerez y van a luchar por el tercer diputado, que se lo disputarían al PSOE. De ser así, el PSOE sólo obtendría dos actas en esta provincia.

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