Podemos tienta a Díaz con más acuerdos para que se aleje de C's

  • Carmen Lizárraga advierte a la presidenta que Ciudadanos ha entrado "en competición" con el PP, y de ahí procede su oposición al acuerdo de financiación autonómica

La portavoz de Podemos Carmen Lizárraga, ayer en el Parlamento. La portavoz de Podemos Carmen Lizárraga, ayer en el Parlamento.

La portavoz de Podemos Carmen Lizárraga, ayer en el Parlamento. / josé manuel vidal/efe

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La alineación entre un Gobierno socialista y un socio de centroderecha en el Parlamento ha permitido más de tres años de estabilidad, sin que ninguno de ambos aliados se haya arrepentido ni perjudicado en las encuestas. Al contrario. Sin embargo, el desencuentro que ha vivido Ciudadanos con el PSOE en materia de financiación autonómica no ha pasado desapercibido a otros partidos de izquierdas.

Carmen Lizárraga, la portavoz de Podemos que ayer sustituyó a Teresa Rodríguez, tentó a la presidenta Susana Díaz con más acuerdos en el futuro. "Diga que sí, presidenta, a construir un horizonte común", animó Lizárraga, cuyos parlamentos suelen ser más claros y están mejor articulados que los de Rodríguez. Para Carmen Lizárraga, lo que se está produciendo en España, y también en Andalucía, es una guerra de competencias de Ciudadanos y el PP por el gran voto de derecha, los naranjas habrían dejado de jugar en la zona templada del arco para captar votantes entre este elector, que ya no es tan tradicional, sino que es urbano, españolista y liberal.

El PSOE admite que las tarifas planas de C's de los autónomos no ayuda a la Seguridad Social

Todo viene como consecuencia de la apuesta de Ciudadanos por un sistema de financiación autonómica que no beneficia a Andalucía de modo específico, sino que aboga por limitar el Estado del bienestar e incluir una cláusula para que las comunidades ricas nunca tengan menos recursos que las autonomías receptoras netas de fondo. Esto ha llevado a Ciudadanos a ser el único partido que se sitúa en contra del texto que aprobará el Parlamento, un alegato a favor de la igualdad de financiación entre los españoles.

Díaz le pidió al líder de Ciudadanos, Juan Marín, que reflexione y que no ponga "excusas", y que se sume a un acuerdo donde sí está el PP. El documento servirá para dar más fuerza a las negociadoras ante el Gobierno central, la propia presidenta y la consejera de Hacienda, María Jesús Montero. De hecho, Marín volvió a defender en el pleno la postura de Ciudadanos, resumida en su frase: "¿Esto sólo es un problema de falta de recursos? ¿No nos convendría examinar las políticas públicas que realizamos'". Su opinión es que el problema de Andalucía no es tanto de falta de financiación, que lo es y lo admite, sino de eficacia en la gestión.

Es esta postura liberal lo que acerca a Ciudadanos al centro derecha y al PP, y lo que le separa del PSOE. De hecho, entre los parlamentarios socialistas también llama la atención la insistencia de Ciudadanos por prolongar la tarifa plana a los autónomos en unos momentos de dificultades para la Seguridad Social. Este sistema, prolongado a 24 meses, permite a los emprendedores saldar su compromiso con la Seguridad Social con 50 euros. Para las izquierdas, el motivo de los apuros de la gran caja de pensiones es, precisamente, que las cuotas se han abaratado, por lo que el nuevo empleo no termina de sacar del déficit al sistema.

Pero estas diferencias, claramente ideológicas, no han afectado a los acuerdos que hicieron posible el Gobierno. El comité de enlace de ambos partidos se reunió el martes por la noche y acordó que la reforma electoral llegará al Parlamento en el momento que se redacte el documento extraído de las intervenciones de los expertos. Ciudadanos busca un modelo más proporcional, que beneficiaría a los partidos minoritarios. Tanto PSOE como Ciudadanos se han encargado de encapsular su desacuerdo sobre la financiación autonómica, aunque el asunto es esencial para una comunidad como Andalucía.

Lo que tanto Podemos como también Izquierda Unida parecen intuir, aunque en rara ocasiones lo verbalicen, es un escenario donde al PSOE le haga falta un aliado a la izquierda, bien porque sea muy difícil asumir un programa de Ciudadanos o porque este partido, a nivel nacional, se comprometa en un Gobierno de coalición con los populares. Es un escenario más, aunque quizás el menos probable.

Las relaciones entre Susana Díaz y los líderes de Podemos y de IU, Teresa Rodríguez y Antonio Maíllo, son pésimas. Díaz forzó la salida de IU de su anterior Gobierno y Maíllo tiene bien presente que fue a él a quien culpabilizó. Entre Rodríguez y Díaz, por otra parte, no hay entendimiento. Ahora bien, si no fuese por el apoyo de las izquierdas, el acuerdo de financiación autonómica en el Parlamento hubiese sido un fracaso en términos políticos. Ciudadanos nunca hubiera participado y si el PP lo ha hecho, es por no distinguirse de una posición calificada de antiandaluza.

Hasta ahora, los planteamientos liberales de Ciudadanos en cuanto a reducción de impuestos y sus propuestas por la regeneración democrática se han venido aceptando por el PSOE. Se ha producido una rebaja consecutiva del tramo autonómico del IRPF y la casi supresión del impuesto de Sucesiones, pero la Consejería de Hacienda no va a aceptar más rebajas impositivas. Por eso, es muy complicado que Ciudadanos y el PSOE vuelvan a pactar un nuevo presupuesto en esta legislatura, la de 2019. Si no fuese así, Susana Díaz tendría una razón para acometer un adelanto técnico de las elecciones, para primeros meses de 2019 u otoño de 2018. No iba a encontrar grandes problemas con sus socios, ya que a Ciudadanos le conviene materializar, cuanto antes, los buenos resultados que le otorgan los sondeos.

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