Revuelo de volantes

  • La Feria de Abril de Sevilla es visitada cada año por cientos de miles de personas que llegan a la ciudad atraídas por el colorido de una fiesta que es íntima y pública

El mes de abril tiene en la provincia de Sevilla, y en gran parte de Andalucía, olor a primavera y sonido de revuelo de volantes. Cuando el próximo lunes se inicie con la prueba del alumbrao la Feria de Abril se abrirán las puertas de una ciudad de lonas que se levanta cada año. Aunque tiene fama de ser una fiesta cerrada con casetas privadas, las hay también de libre acceso como las de los partidos políticos o las de los distritos de la ciudad.

Como curiosidad, este año pulsará el botón de encendido el niño o niña ganador del concurso Re-crea y enciende la Feria convocado por el Ayuntamiento para centros de infantil y primaria. Este día es conocido como el lunes del pescaíto puesto que es costumbre que antes del alumbrao haya una cena en cada caseta donde el protagonista del menú es el pescado frito regado con manzanilla de Sanlúcar de Barrameda, y acompañado por chacina, jamón, y guisos tradicionales.

Como toda casa, la Feria también tiene su puerta, una estructura efímera con 25.000 bombillas que este año está inspirada en el Pabellón de Argentina de la Exposición Iberoamericana celebrada en Sevilla en 1929.

La Feria nació por iniciativa de dos concejales que en el año 1846 solicitaron al Pleno la recuperación de las ferias de septiembre y abril otorgadas por el rey Alfonso X en 1254. Se solicitó entonces el permiso a la reina Isabel II para una feria anual en abril y la primera edición fue el 18 de abril de 1847 en el Prado de San Sebastián. Aunque empezó como una feria de ganado, pronto se convirtió en una de la fiestas mayores de Sevilla.

Las calles del recinto están dedicadas a toreros legendarios y sus lados, las casetas, el hogar del sevillano mientras que dura los días de feria. Allí se recibe a familiares y amigos con comida y bebida. Su estructura es de tubos metálicos, cubiertos de lonas a rayas rojiblanca o verdiblanca. Hay 1.051, distribuidas en 532 familiares, 500 de entidades, dos municipales, seis de distritos y 11 de servicios. En ellas, y en todo el Real, se bailan sevillanas.

En cuanto al traje de gitana era la indumentaria de faena de las campesinas, una bata de percal cuya falda terminaba en uno o varios volantes. Con el paso de los años, las mujeres incorporaron al atuendo adornos y modificaciones según los gustos de cada época, por lo que se puede decir que se trata de los pocos trajes típicos que evolucionan con la moda.

El espectáculo de colorido continúa para los visitantes con el Paseo de Caballos y Enganches, de los cuales se puede ver una buena representación este domingo en la Real Maestranza con el concurso de enganches. Por motivos de seguridad sólo podrán acceder al Real durante el horario de Paseo de Caballos y Enganches los 1.400 carruajes que, previamente, han obtenido licencia municipal.

Una de las zonas del recinto recibe el nombre de la Calle del Infierno y es donde se reúnen todas las atracciones de feria, que reciben el nombre de cacharritos.

Otro de los puntos importantes durante la Feria es la Real Maestranza de Caballería, la plaza de toros. Para evitar cualquier incidencia, hay previstos una serie de servicios asistenciales como un centro hospitalario de Primeros Auxilios con un servicio de atención 24 horas; un área de seguridad con Policía y Protección Civil, retén de bomberos; asistencia de costura para los trajes de gitana; mantenimiento; asistencia veterinaria y una caseta de niños perdidos para los pequeños que se extravían.

Además de la Feria, no se puede visitar Sevilla sin acercarse a la Catedral, subir a la Giralda, pasear por el Real Alcázar y entrar a la Iglesia del Salvador. Una buena opción es dedicar la mañana a visitar la catedral gótica de mayor planta del mundo y el palacio real habitable más antiguo de Europa el Real Alcázar (Todos Patrimonio de la Humanidad).

Por la tarde, pasear por el Real o callejear por el Barrio de Santa Cruz y encaminarse por los Jardines de Murillo y el Paseo Catalina de Ribera hasta llegar a la Antigua Fábrica de Tabacos. De ahí, a la Plaza de España y seguir andando por el no Parque de María Luisa hasta la Feria. O dedicar la tarde a los museos cercanos al parque de María Luisa como el Arqueológico o el Museo de Artes y Costumbre Populares, o acercarse al centro de la ciudad y visitar el Museo de Bellas Artes.

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