Sangriento asalto a una casa de Armilla por un ajuste de cuentas

  • Dos encapuchados entraron al salón y apuñalaron a toda la familia. El padre murió degollado, mientras que su mujer y sus dos hijos de 7 y 10 años fueron hospitalizados con graves heridas de arma blanca.

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Nieves Uribe se encontraba el lunes por la noche viendo tranquilamente la televisión en su casa, en el número 39 de la calle Tarragona de Armilla, cuando alguien comenzó a tocar de forma compulsiva su timbre. Era bastante tarde, por lo que se alarmó y acudió deprisa a ver quién era. Era Mónica, su vecina del número 35. Estaba ensangrentada y pedía desesperada que llamara a una ambulancia y a la Policía. Acababan de entrar a su vivienda dos personas y habían acuchillado a su esposo y a sus dos hijos de 7 y 10 años. Ella también estaba herida.

"¡Vecina, por favor! ¡Mis niños! ¡Mis niños!" fueron los gritos desolados que Nieves escuchó de Mónica nada más abrir la puerta. "La muchacha iba a echar el timbre abajo. Vino pidiendo auxilio, manchada de sangre, y mi marido salió. Se asomó por la persiana de su casa y, al ver lo que vio, se volvió como un cohete y me dijo que llamara corriendo al 061", explicó Nieves aún con el susto en el cuerpo.

Antonio, el marido de Nieves, describió a este periódico la dantesca estampa que se encontró: los niños estaban en el salón, en el suelo, malheridos y echados en unos cojines. Al padre de los pequeños, Iván L.R., de 31 años, sólo le vio las piernas. Estaba también tendido y, cuando llegaron las ambulancias y la Guardia Civil, ya era cadáver. Había sido fuertemente golpeado y luego degollado.

Los menores, según fuentes del caso, tenían también lesiones de arma blanca en el cuello. Fueron trasladados al Hospital Materno Infantil y al Clínico, donde tuvieron que ser intervenidos quirúrgicamente de urgencia debido a la gravedad de las heridas, si bien, según las fuentes consultadas, están fuera de peligro. La madre, Mónica D.M., de 34 años, había sido apuñalada igualmente. Parecía que tenía, según los vecinos, una herida en el cuello y otra el abdomen, y fue trasladada en su caso al Hospital Clínico.

Mónica y su familia llevaban muchos años viviendo en esa humilde casa. No se les conocía oficio, pero nunca habían protagonizado conflicto alguno. "Como vecinos nunca hemos tenido ni un sí ni un no", dijo Nieves. "Nunca han dado un mal ruido", agregó. Ni ella ni su marido oyeron nada extraño ni voces antes de que la mujer acudiera a su puerta clamando socorro.

De la investigación se ha hecho cargo la Policía Judicial de la Guardia Civil, que baraja como móvil del brutal asalto un ajuste de cuentas, dado el modo en que se llevó a cabo el ataque y la violencia empleada.

Por lo visto, la puerta del domicilio no había sido forzada, por lo que o se encontraba abierta -lo cual sería extraño dada la hora en que se produjeron los hechos- o fue abierta a sus asaltante por las propias víctimas o por una tercera persona allegada a ellos. Por lo pronto, hay tres personas detenidas, y una de ellas tiene relación familiar con la pareja.

Un joven que pasaba ayer frente a la vivienda del fallecido no daba crédito a lo ocurrido al verla precintada: "¿Cómo? ¿Que han matado'al vaca'? ¡Qué hijos de puta los que hayan sido!".

A un metro escaso de la puerta de la vivienda, en la calzada, junto a un coche aparcado, había una hoja blanca arrancada de una libreta. En ella había una ilustración infantil: un dibujo a lápiz de una casa muy parecida a la de los hechos. También el papel estaba manchado de sangre.

El entierro será hoy a las doce de la mañana en el cementerio de Armilla.

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