'Caso blanqueo'

Zaldívar firma la paz con Muñoz para salvarse de la acusación de blanqueo

  • Tras afirmar durante nueve años que el ex alcalde cobraba comisiones a los promotores, cambia de versión para decir que actuó por venganza y que se trataban de ingresos en metálico pero legales

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La ex esposa de Julián Muñoz, Maite Zaldívar, cambió ayer de tercio para asegurar que en su casa no entraba dinero ilegal y que incluso fue ella quien al separarse se llevó 50 millones de pesetas (300.000 euros) en efectivo. Aunque en 2003 dijo al juez de Familia que habían disfrutado una vida de lujo y ostentación que no correspondía con los ingresos de su marido como alcalde de Marbella, después habló en los programas del corazón de bolsas de basura llenas de billetes y en 2006, al ser detenida por blanqueo de capitales, le contó al juez de instrucción que Muñoz llevaba a la casa sobres con el dinero de comisiones ilegales, ayer dio marcha atrás.

Zaldívar reconoció al tribunal que la juzga por el presunto blanqueo de 1,3 millones de euros que, efectivamente, Julián Muñoz llevaba dinero en metálico a la residencia familiar pero que "hoy por hoy" piensa que "era lícito. No robado ni producto de nada raro" y, por supuesto, que no había bolsas de basura. Para explicar este notable cambio de versión Zaldívar habló de despecho y venganza.

"Mi familia se había roto". "Quería hacerle todo el daño posible por el calvario que estaba sufriendo", argumentó en alusión a la separación conyugal que tuvo lugar en la primavera de 2003 y al emparejamiento de Julián Muñoz con la tonadillera Isabel Pantoja, también imputada en esta causa por blanqueo de capitales.

Zaldívar trató de que el juez de familia le reconociera una compensación de 5.000 euros mensuales más otros 4.000  al mes para la hija que seguía bajo su custodia. Para demostrar que esas pensiones eran razonables aludió en aquel procedimiento a cómo habían viajado en aviones privados, alojado en hoteles de cinco estrellas o pagado más de 6.000 euros por almuerzos.

En 2006, al ser detenida por blanqueo de capitales, volvió a sacar a relucir el dinero ilegal. En esa ocasión le explicó al juez de instrucción que Julián Muñoz le había dicho que era su porcentaje en la comisión que pagaban los constructores en Marbella. Ayer matizó que declaró en este sentido porque tenía miedo a la cárcel y culpaba a Julián Muñoz de lo que le estaba ocurriendo.

 El cambio de declaración no es baladí. Si Maite Zaldívar hubiera mantenido su primera descripción de lo ocurrido dejaría claro el delito de blanqueo de capitales. Facilitaría una condena para Julián Muñoz, pero también para ella. La Fiscalía Anticorrupción sostiene en primer lugar que el ex alcalde de Marbella blanqueó 3,6 millones de euros procedentes de ingresos ilegales obtenidos en el Ayuntamiento valiéndose primero de su mujer y su cuñado y posteriormente de Isabel Pantoja, que "se prestaron al ocultamiento de bienes". En segundo lugar el Ministerio Público precisa que se valió de su cuñado como testaferro para llevar el dinero a Suiza y hacerlo regresar a través de sociedades radicadas en Delaware.

La nueva versión de Zaldívar trata de reforzar la declaración prestada por Julián Muñoz (dijo que cobraba del Ayuntamiento en metálico, pero legalmente y guardaba el dinero en la casa). Incluso, confiesa que fue ella quien se llevó el dinero, pero aclara que era legal o que al menos ese era su convencimiento.

La acusada relató que desde que su ex marido entró en política en 1991 en las filas del GIL ella básicamente se había ocupado de la economía doméstica. Aunque era titular de una sociedad, sospechosa de blanqueo de capitales, su protagonismo no había ido más allá de firmar cuando Julián Muñoz se lo decía. Sin embargo, el día que atizada por las infidelidades conyugales abandonó el domicilio, cambió de actitud.

Se llevó 50 millones de pesetas en efectivo que había ido guardando "en varios sitios" (se refirió vagamente a una caja de seguridad en un banco), llamó a su hermano para que le pusiera en pie negocios y comenzó a vender en los programas del corazón sus avatares personales porque "era muy demandada".

El detalle del rumbo de sus inversiones, las cuentas en Suiza y las sociedades en Delaware (Estados Unidos) que para la Fiscalía Anticorrupción forman parte de la ruta que siguió el blanqueo de dinero son detalles sobre los que la acusada no dio más explicaciones. De acuerdo con su versión era su hermano, también imputado, quien se ocupó de manejar estas cuestiones. Ella sabía que disponía de una Visa Oro (aunque no supiera que era titularidad de una sociedad) y de una franquicia de Adolfo Domínguez en el centro comercial La Cañada, por la que sólo en concepto de depósito tuvo que desembolsar 60.000 euros.

La estrategia que parece seguir Maite Zaldívar en este juicio pasa por aceptar un armisticio con su ex marido y defender ahora la legalidad de los ingresos que Julián Muñoz aportaba a la familia porque de esa forman podrían salvarse ambos de la acusación de blanqueo.

Durante el juicio también salió a relucir el apartamento en el hotel Guadalpín en el que se alojó poco después de abandonar el domicilio conyugal y cuya estancia nunca llegó a abonar. Según su versión, estaba convencida entonces de que Julián Muñoz había comprado ese apartamento que incluso habían llegado a visitar cuando estaba en obras.  Aseguró también que Aifos, la empresa propietaria, aceptó no seguir adelante con la demanda por impago.

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