El binomio Andalucía-Turespaña, en el alambre

  • La Junta se planteará abandonar su colaboración con el ente de promoción si no cuenta en la toma de decisiones

El proceso de privatización del Instituto de Turismo de España (Turespaña) ha sublevado a la Junta de Andalucía y los empresarios del sector turístico de la región. Los agentes del turismo andaluz han hecho frente común para mostrar su rechazo al nuevo diseño del ente de promoción nacional, que ya estudia la forma de dar entrada al anunciado capital privado sin contar con la opinión andaluza. Fuentes del sector no entienden esta postura cuando Andalucía es líder en turismo nacional y experimenta un notable crecimiento en el internacional. Desde el Gobierno regional se tiene claro que, si no se abre la mano a la participación andaluza, el binomio que forman Andalucía y Turespaña amenaza con tener fecha de caducidad. La confusión, no obstante, ha intervenido en un caso al que no le faltan aristas.

Lo paradójico de la situación es que en la actualidad Junta y Turespaña mantienen una estrecha colaboración y entre ambas entidades siempre ha reinado "un buen ambiente saludable y una comunicación fluida", señalan fuentes de ambas partes. Baste recordar que la Consejería de Turismo, debido a los recortes y la no disponibilidad presupuestaria, decidió en julio suspender los patrocinios correspondientes al segundo semestre del año, por lo que adaptó su calendario de acciones de promoción al de Turespaña. Un ejemplo de la colaboración puede encontrarse este mismo fin de semana, con la presencia de la oferta andaluza y técnicos de la Junta en el expositor que Turespaña llevó a la feria TTG Incontri de Rimini. De hecho, Andalucía es la única comunidad autónoma que, a día de hoy, ha confirmado que acudirá a la Bolsa Internacional de Turismo de Berlín (ITB) de la mano del organismo de promoción turística nacional.

Hay que remontarse a abril para situarse en el origen de esta historia. El Ministerio de Industria, Energía y Turismo que dirige José Manuel Soria anunció entonces que tanto Turespaña como las Oficinas Españolas de Turismo (OET) se abrirían a los empresarios. Una medida que se enmarca dentro de las acciones programadas por el Plan Nacional e Integral de Turismo (PNIT) para impulsar la colaboración público-privada, las cuales ya se han ejecutado al 26%, según afirmó Borrego el pasado jueves.

El Consejo Español de Turismo (Conestur), órgano que se reúne dos veces al año y alberga a responsables turísticos autonómicos, aprobó la creación de un grupo de trabajo cuya misión es elegir la fórmula jurídica adecuada para dar entrada al ámbito privado a Turespaña. Aquí surgen las quejas de Andalucía, que se siente desplazada en la toma de decisiones y muestra su disconformidad a que Aragón, Murcia y Comunidad de Valencia sean las encargadas de darle forma al nuevo sistema cuando el destino andaluz es puntero a nivel nacional e internacional. Además de estas tres autonomías, cabezas visibles de la CEOE y Exceltur (lobbys con fuerte arraigo en Cataluña y Baleares), así como un experto en marketing, moldearían la Turespaña del futuro.

La Junta teme que, además de no intervenir en este proceso de privatización, al que ya de inicio también se opone, Andalucía se quede fuera del futuro consejo rector que decida las acciones de promoción y difusión de la oferta turística durante la nueva etapa de Turespaña. El consejero de Turismo, Rafael Rodríguez, asegura que Andalucía "no va a consentir" que en el seno del consejo rector del máximo órgano de promoción turística de España la comunidad andaluza "no esté presente" frente a otras regiones que "lo único que tienen en común es que están gobernadas por el PP, como Aragón o Murcia". "Son comunidades de potencialidad pero su realidad turística presente es muy limitada. Es una concepción miope, absurda y sectaria de España", destaca el titular andaluz del ramo.

En este sentido, han proliferado informaciones que confunden el grupo de trabajo anteriormente explicado con el consejo rector que se vaya a formar a la postre. "Son cosas totalmente distintas", aseguran desde Turespaña, que señalan que ni siquiera se ha decidido si existirá el tal consejo rector o asesor cuya composición preocupa a la Junta y los empresarios andaluces. Fuentes alegan, además, que la elección de las comunidades en el grupo de trabajo nació por sorteo y con la aprobación del Conestur, que representa a todas las autonomías. También aseguran que la entrada del capital privado se encuentra "en fase de conversaciones" y no hay ninguna fórmula decidida.

En cualquier caso, Andalucía se mantiene firme. El día 31 de octubre hay prevista una reunión en Málaga entre el consejero de Turismo, Rafael Rodríguez, y la secretaria de Estado, Isabel Borrego, cuyo primer orden del día es tratar el Plan Qualifica de la Costa del Sol. No obstante, en este encuentro Rodríguez tiene la intención de poner sobre la mesa el diseño y gestión del futuro modelo de Turespaña.

Empresarios apoyan esta postura y recuerdan que tanto Junta como la Confederación de Empresarios Andaluces (CEA), con el apoyo de la Mesa del Turismo, han enviado cartas para mostrar su rechazo a una posible composición de Turespaña sin presencia andaluza. Ven como "positivo" la entrada del sector empresarial siempre y cuando su opinión se vinculante, pero esperan que Andalucía forme parte de los órganos de decisión. "Por el peso que Andalucía tiene en el turismo no nos podemos quedar fuera", asevera el hotelero y responsable de turismo de la CEA, Miguel Sánchez.

"Estamos muy preocupados porque se puede poner la marca España al servicio de intereses profesionales y empresariales de determinados territorios y Andalucía, ni la Junta ni el sector turístico andaluz, lo van a consentir", avisa el consejero. Se avecinan días de tira y afloja. Pese al buen entendimiento existente, el dúo Andalucía-Turespaña se encuentra en el alambre.

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