Tres boticarios detenidos y 23 médicos imputados por fraude al SAS y Muface

  • Los facultativos recetaban fármacos caros a pensionistas sin su conocimiento y un auxiliar de farmacia los retiraba, los vendía en el mercado negro como anabolizantes y a la vez los facturaba a ambas entidades

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El negocio funcionaba de la siguiente forma: los médicos recetaban fármacos caros -que llegaban a superar 5.000 euros- a pensionistas sin su conocimiento; luego un auxiliar de farmacia que era el cabecilla de la trama los retiraba, los vendía en el mercado negro como anabolizantes para deportistas y a la vez los facturaba al Servicio Andaluz de Salud (SAS) y a Muface.

El presunto fraude a ambas entidades sanitarias supera los 500.000 euros. Por esta supuesta trama, la Guardia Civil ha detenido a dos farmacéuticos, a un auxiliar de farmacia y ha imputado a 23 facultativos; 19 del SAS y cuatro de Muface. Para los dos boticarios, el Juzgado de Instrucción número 5 de Marbella que investiga el caso ha decretado libertad con cargos, mientras que para el auxiliar de farmacia -que era el cabecilla de la trama- ha dispuesto prisión eludible bajo fianza de 75.000 euros. A los tres arrestados se les imputa por delitos contra la salud pública -"ya que despachaban medicamentos sin cumplir con las formalidades previstas y por traficar con sustancias dopantes"-, falsedad documental, usurpación de estado civil y estafa. Los médicos han sido imputados como cooperadores necesarios por "no cumplir los protocolos básicos" ya que habrían prescrito los medicamentos sin ver al paciente ni consultar su historia clínica.

La investigación de la Guardia Civil, bautizada Apoteque, comenzó a finales del año pasado a raíz de las sospechas de la Inspección de Farmacia de la Delegación de Salud que detectó que una farmacia de San Pedro Alcántara tenía un volumen de ventas de un tranquilizante (Rubifén) muy superior a la media. Analizando estos datos, los inspectores descubrieron que la botica también despachaba un número muy alto de medicamentos anticancerígenos, que había medicinas para el cáncer de mama (Letrozol y Anastrozol) prescritas a hombres y fármacos para tumores de próstata (Bicalutamida) recetados a mujeres. Entonces, los hechos se pusieron en conocimiento de la Fiscalía.

El Equipo de Delincuencia Organizada y Antidroga de la Guardia Civil tomó declaración a los pensionistas a nombre de quienes se habían expedido las recetas. "Ninguno de los titulares de las tarjetas sanitarias utilizadas habían solicitado ni recibido los medicamentos y ni siquiera habían padecido las patologías para las que estaban indicados", según el Instituto Armado. Todos los pensionistas afectados por el fraude estaban exentos de aportación, de modo que los detenidos cobraban el precio íntegro de las medicinas del SAS o de Muface.

En el caso también está supuestamente involucrada una farmacia de Almargen. Las dos boticas eran regentadas por padre e hijo.

En total, hubo cinco registros. En la vivienda del presunto cabecilla de la trama se incautaron fármacos por 60.000 euros. Había envases de Sutent, un anticancerígeno. Un frasco de 50 miligramos de este medicamento cuesta 5.312 euros. Los agentes también hallaron 11 sellos falsificados a nombre de médicos, varios talonarios de recetas de Muface, más de cien recetas del SAS con su cupón precinto y material informático con el que se habían realizado falsificaciones de informes médicos.

Según informó la Guardia Civil, el principal acusado cambió su modus operandi "cuando algunos facultativos se percataron de que, aprovechando de su confianza, se habían prescrito gran cantidad de medicamentos de elevado coste sin seguir el protocolo básico de observación del paciente o al menos de revisión del historial clínico". Entonces, obtenía de forma fraudulenta medicamentos y anabolizantes (Wistrol y Depot) mediante informes clínicos falsificados y recetas privadas falsificadas.

Fuentes del caso apuntaron que el juicio deberá determinar si hubo connivencia de los facultativos imputados o solo negligencia en su actuación, pero insistieron en que se produjo una "falta de cumplimiento" del protocolo profesional que establece la observación de paciente o al menos de revisión de su historial clínico. Entre los imputados y detenidos hay 20 españoles, dos italianos, otros tantos cubanos, un rumano y un serbio.

Los anticancerígenos tienen como efecto secundario un aumento de la masa muscular por lo que se venden el mercado negro para aumentar el rendimiento deportivo. Pero a su vez, pueden provocar disfunción eréctil. En el registro de la vivienda del cabecilla de la trama se encontraron muchos envases de Viagra, Cialis y Levitra, los tres fármacos contra la impotencia.

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