La decadencia del Calmante Vitaminado

  • Los Laboratorios Pérez Giménez han pasado de ser una empresa señera a tener que venderse al mejor postor en medio de un proceso judicial

Laboratorios Pérez Giménez es una empresa con más de 70 años de trayectoria, la creadora del analgésico español más vendido de la historia: el Calmante Vitaminado. Y ahora está esperando a que venga el mejor postor para comprarla. Antes, incluso, la familia Pérez Giménez vendió la mayoría de sus acciones por un euro. En realidad un euro y toda la deuda acumulada, que ascendía a unos 50 millones de euros. Mucho antes, en sus inicios, en una época de escasos recursos económicos y sanitarios, en una Córdoba que empezaba a asomarse a la industria, Diego Pérez Giménez había desarrollado una incipiente empresa, dirigida a aliviar las dolencias más comunes. Pronto consiguieron una gran penetración de mercado de la mano de su producto estrella, el Calmante Vitaminado, un fármaco que combina ácido acetilsalicílico y vitamina B y que llegó a estar presente en casi todos lo hogares y farmacias españolas.

En 1966, según datos del registro, creó el laboratorio con un socio, José María Ruiz-Mateos, que le llevó a que le expropiaran la compañía junto al resto de empresas del Holding Rumasa en 1983. Pero recuperó el control de la empresa. A su muerte, en 1991, fue su nieto, Diego Pérez Giménez, quien tomó la gestión de esta industria familiar. En enero de 2009 se inauguró la nueva fábrica en Almodóvar del Río (Córdoba), que trajo un gran endeudamiento a la compañía.

La fábrica ha sido un símbolo de progreso y uno de los pesos pesados de la industria en Córdoba, pero ahora parece que poco queda de ese esplendor y la firma ha entrado en una espiral que, si nada lo remedia antes, la llevará al cierre. El caso es que esta empresa no ha llegado a esta situación por cuestiones exclusivamente económicas, por la crisis, a la que ahora se le echa la culpa de todo, pues según los empleados la firmas es totalmente rentable y en cuanto tienen materia prima para producir dan salida a los productos de inmediato.

Los problemas más graves de Pérez Giménez comenzaron en 2009 cuando empezaron a acumularse las deudas -que ascendieron a 49 millones de euros- y la familia terminó vendiendo la mayoría de sus acciones. El grupo Tecris adquirió la industria por un euro, aunque también asumió todo lo que se debía, y prometió un gran plan inversor con el que se inyectarían diez millones de euros en un plazo de cinco años. Ese anuncio se produjo en 2010 pero la realidad es que nada de eso se ha cumplido. Después llegó Sergio Martínez, un médico que se hizo con la mayoría de las acciones pero que tampoco consiguió hacer remontar el negocio. La empresa se declaró en concurso de acreedores y quedó en manos de unos administradores. Finalmente, Pérez Giménez ha entrado en liquidación y en estos momentos está pendiente de venderse al mejor postor. Según los trabajadores, hay varias ofertas internacionales, pero será el juez quien decida cuál es la más conveniente para la actividad productiva y para la continuidad del negocio.

En medio, además, ha surgido un conflicto político que enfrenta a IU y PSOE, ya que los primeros acusan a los socialistas de estar detrás de una mala gestión de la firma. Dirigentes de Izquierda Unida llegaron a relacionar la mala situación de la farmacéutica con actuaciones en el pasado por parte del ex vicesecretario general del PSOE-Andalucía, Rafael Velasco; de la ex senadora socialista Encarnación Ibáñez; del anterior administrador único, Sergio Martínez, o de uno de los imputados en el caso de los ERE, el edil del Pedroso José Enrique Rosendo, entre otros. La realidad en todo caso es que hay más de un centenar de trabajadores que lleva más de diez meses sin cobrar y que Córdoba está a punto de perder otra industria señera.

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