La familia del parricida de Alcalá de Guadaíra dice que actuó en defensa propia

  • El acusado volverá a declarar ante la juez instructora cuando se aporten al juzgado los informes forenses y de balística

Tres familiares del joven de 27 años que en la madrugada del pasado 1 de enero acabó con la vida de su padre han asegurado ante la juez que investiga el caso que el parricida actuó en "legítima defensa" y con la intención de tranquilizar la situación de gran violencia que estaba generando la propia víctima.

La madre, la hermana y la novia de A. D. P., que continúa en prisión preventiva desde su arresto, confirmaron en sus declaraciones que la muerte de Antonio Díaz Gómez, profesor de 57 años, se produjo porque el acusado intervino en defensa propia y en la de su madre, según explicó ayer el abogado Manuel Salinero, que defiende al parricida.

El imputado, según los testimonios de estos familiares, siempre "trató de apaciguar" la situación generada por la víctima, que sufría una psicosis maníaco-depresiva por la que estaba recibiendo tratamiento. La madrugada en la que se produjo el parricidio, el fallecido se puso muy nervioso al oír los petardos con los que sus vecinos estaban celebrando la llegada del nuevo año, por lo que cogió una escopeta y salió a la calle efectuando disparos al aire.

Según una de las hipótesis más probables sobre cómo ocurrieron los hechos, el hijo salió tras su padre para tratar de disuadirle y recriminarle su actitud, por lo que ambos se enzarzaron en una discusión que acabó con la muerte del profesor, que recibió dos disparos en el pecho y presentaba además tres heridas por arma blanca. La esposa de la víctima había subido a su habitación cuando discutieron padre e hijo, mientras que la novia de este último se hallaba dormida.

El abogado del parricida, Manuel Salinero, consideró ayer que las declaraciones de los tres familiares han "aclarado" las supuestas contradicciones que podrían haberse encontrado en cuanto a la forma en la que sucedieron los hechos y la versión que ofrece el imputado de los mismos. Según el letrado, "no existen tales contradicciones". Algunas fuentes habían apuntado que el alegato de legítima defensa que sostiene el parricida no encajaría completamente en la reconstrucción judicial del crimen que llevó a cabo el juez de guardia la semana pasada, por cuanto el joven no presentaría heridas defensivas y uno de los primeros disparos habrían alcanzado a la víctima en una mano, lo que impediría que utilizara el arma contra su hijo.

Tras la declaración de los familiares de A. D. P., el juzgado de Instrucción número 3 de Alcalá de Guadaíra está a la espera de recibir los informes forenses definitivos y de balística para volver a citar a declarar al imputado, una comparecencia que tendrá lugar en las próximas semanas.

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