El fiscal pide 9 años de cárcel para el cura de Granada por abuso sexual

  • El Ministerio Público considera que agravó el delito por "el resultado de acceso carnal"

Un año y siete meses después de ser detenido, el padre Román M.V.C. deja la condición de investigado para adquirir la de acusado. Ayer, la Fiscalía de Granada hizo públicos los cargos que el fiscal del caso, Francisco Hernández Guerrero, ha formulado contra el religioso, para el que pide una pena de 9 años de prisión. Le acusa de un delito de abuso sexual continuado, "agravado por el resultado de acceso carnal".

Además de la pena privativa de libertad, el fiscal solicita que se impongan al cura, en caso de condena, diez años de alejamiento con respecto a la supuesta víctima, Daniel [nombre ficticio], para quien reclama una indemnización de 50.000 euros "en concepto de daño moral". En su escrito de conclusiones provisionales, fechado el pasado 20 de mayo, el Ministerio Público explica que el procesado, de 62 años, párroco de la iglesia de San Juan de Vianney del Zaidín, "formó un grupo de convivencia con otros sacerdotes a los que conoció a lo largo de su carrera sacerdotal".

Con esos religiosos, llegó a convivir y mantener incluso propiedades en común, como una casa en la Urbanización Los Pinillos, de Cenes de la Vega, y un dúplex en Cala Verde (Salobreña). No obstante, como concluye, "no consta que formaran una corriente o cualquier otra forma de asociación sacerdotal con entidad legal reconocida por la Iglesia Católica".

La supuesta víctima, Daniel, comenzó a tomar contacto con la parroquia y el procesado a los siete años, según detalla el fiscal. El chico iba a misa los domingos y, "tras recibir la Primera Comunión, con diez años, frecuentó de forma creciente la parroquia, pasando más tiempo en compañía del procesado y sus compañeros sacerdotes, ayudando en las actividades de la comunidad". Las reuniones de tarde de domingo de este grupo se celebraban, por entonces, en una casa ubicada en la calle Pavía de la capital. Pero la convivencia "fue ampliándose poco a poco" hasta que en 2003 el menor "incluso llegó a trasladarse con los sacerdotes a la casa de Los Pinillos".

"El procesado, -prosigue el escrito- que ejercía de mentor espiritual del grupo de sacerdotes, comenzó a atraer a Daniel, manteniendo propósitos de contacto sexual con él". Ya en 2004, las estancias del chico en la casa parroquial anexa a la iglesia eran más prolongadas y llegó incluso a pernoctar en ella.

La vinculación emocional de Daniel con Román "se intensificó mucho más" debido a esta convivencia y por "el ejemplo" que suponían el resto de sacerdotes del grupo, "quienes se mantenían fieles al procesado tras sus muchos años de liderazgo espiritual". A juicio del fiscal, "esta situación de ascendencia moral sobre Daniel fue aprovechada por el procesado a partir de la tercera o cuarta estancia nocturna de éste en la casa para hacerle tocamientos con propósito sexual, a quien obligaba a masturbarle tras realizarle un masaje corporal so pretexto de relajarse".

El fiscal sitúa en esas veladas nocturnas los hechos más graves por los que pide la apertura de juicio oral contra Román, pues sostiene que "mientras era masturbado, intentaba introducir sus manos en los calzoncillos de Daniel para acariciarle la zona genital siéndole impedido en las primeras ocasiones por éste".

"Ello no obstante, en el curso de sucesivas actuaciones como la descrita -agrega el relato de hechos de la acusación pública-, logró introducirle un dedo en el ano con el pretexto de hacer más excitante el contacto. En alguna ocasión intentó, igualmente, penetrar al menor tras aplicarle aceite de masaje a la zona anal". No lo logró por el rechazo de Daniel.

En principio, el Ministerio Fiscal mantendrá en la vista oral que estos actos fueron realizados durante un período de tres años: desde 2004 a 2007. En cuanto a los escenarios de los supuestos abusos, los sitúa "tanto en la casa parroquial de C/ Félix Rodríguez de la Fuente, inicialmente, como en Los Pinillos y en Salobreña, según el lugar adonde se desplazaran los sacerdotes, que pasaban allí sus períodos de descanso comprendidos entre las 21:00 horas del domingo a mediodía del martes".

Los presuntos tocamientos y abusos habrían cesado al abandonar el joven la convivencia y contacto con el grupo de sacerdotes en 2007, cuando tenía 17 años.

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