25-M Elecciones europeas

La hora de Susana Díaz en Jerez

  • La presidenta de la Junta reclama una Europa que "blinde la sanidad, la igualdad y la educación"

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Un miembro de la ejecutiva local comentaba ayer mientras la presidenta de la Junta, Susana Díaz, era jaleada por un grupo de militantes socialistas: “Intentamos que viniera el Martes Santo pero no pudo; luego el Miércoles Santo y tampoco;también se intentó para Feria pero fue finalmente imposible;por fin ha podido venir a Jerez para la campaña”.  Ayer, era la segunda ocasión que Díaz acudía a Jerez desde que fuera proclamada presidenta del gobierno autonómico, una visita que duró casi una hora  y que se circunscribió a una intervención electoral ante un grupo de mujeres en el hotel Palmera Plaza donde hizo una defensa de las políticas de igualdad y de creación de empleo así como de la ley de dependencia. 

Díaz llegaba a Jerez en el autobús de campaña del PSOE acompañada de su segundo en la ejecutiva regional, Juan Cornejo. En la puerta del hotel le esperaba  la secretaria provincial, Irene García, y la responsable de la agrupación local, Miriam Alconchel, entre otros cargos orgánicos; mientras, dentro del salón, aguardaba un buen número mujeres que nada más ver a la presidenta regional la abordaron y jalearon. Algunas se limitaron a hacerse una fotografía y darle dos besos a la primera mujer que gobierna en Andalucía pero otras aprovecharon para describirle su situación personal o, incluso pedirle que gestione la instalación de un aire acondicionado en un centro de mayores. 

 Pacientemente, durante casi media hora, atendió a todas las militantes hasta que fue requerida para intervenir. Y lo hizo con la contundencia que acostumbra. Aprovechó que minutos antes una de las asistentes le había comentado que sus dos hijos están sin empleo para señalar: “Situaciones como esta son las que me quitan el sueño porque me duelen todos los parados que hay en Andalucía;voy a hacer todo lo posible por trabajar por el empleo”. Esta afirmación calentó a un público ya de por sí entregado y dispuesto que oyó acto seguido:“Se han ido demasiados jóvenes de nuestra tierra  y voy a intentar no solo que no se vaya ni uno más sino que los que se han ido vuelvan”. Estas palabras le sirvieron para anunciar que en 15 días se pondrá en marcha un plan de empleo para mayores de 30 años que continuará el actual para jóvenes. 

También hizo una defensa encendida de la dependencia  porque, según Díaz, si no se cuida esta ley, “las mujeres se verán obligadas a volver a sus casas para cuidar de sus mayores”. Por ello, proclamó que la Junta destina unos 1.115 millones de euros  al año mientras que el Estado gasta unos 1.206 millones, unas cifras que utilizó para acusar al PPde pretender “hacer caer la dependencia”. 

Así, aprovechó para asegurar que va a  a blindar” no solo la aplicación de esta normativa sino también las políticas de igualdad. Pidió a todos los alcaldes, pero “especialmente a las alcaldesas”, que se comprometan a mantener abiertos los centros de información a la mujer, una idea que enlazó con las elecciones europeas del domingo incidiendo en la necesidad de que el Parlamento continental “tenga sensibilidad para proteger la igualdad entre hombres y mujeres”. “No es lo mismo tener una Europa que me obliga a hacer recortes que otra que me eche un cable, me ayuda a traer mis jóvenes y me exija a blindar la sanidad, la educación y la igualdad”, agregó. 

Apenas hubo referencias expresas a Jerez en su discurso y las que hizo se limitaron a criticar  al candidato del PP en los comicios del domingo, Miguel Arias, por el controvertido comentario que hizo tras el debate con Elena Valenciano. Sobre él dijo: “Aquí lo conocéis bien cuando viene los fines de semana; lo que ha pasado no es un lapsus, es que es así, lo tiene interiorizado”. Posteriormente, aseguró que su ejecutivo gobierna por igual para todas las ciudades. “Los parados de Jerez son mis parados”, indicó. 

Finalmente, Díaz llamó a la participación para castigar al PP en las urnas. Al respecto, dijo:“El domingo hay que decirle a Rajoy que hasta aquí hemos llegado y que no nos vamos a acostumbrar a sufrir y a que sea inevitable”.

Y tras una nueva sesión de fotografías, besos y aplausos, la presidenta se marchó rumbo a Sanlúcar, esta vez en coche y  ‘escoltada’ por Juan Cornejo, nuevamente, y por Irene García. 

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