La incógnita del hueso que no está

  • La Policía investiga dónde está uno de los restos óseos recogidos en el caso Bretón.

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La Policía investiga dónde se encuentra uno de los huesos recogidos en la finca de las Quemadillas al no casar las fotografías que se tomaron en primera instancia por los agentes del CNP que participaron en los hechos y las que pudo cotejar el experto Francisco Etxebarria para su informe, según adelantó la edición de ayer del diario digital VozPópuli. La supuesta pérdida aparece por primera vez en el auto que resume la declaración de la experta de la Científica que revisó los huesos en primera instancia, asegurando que eran de origen animal, ante el juez instructor del caso, una comparecencia que tuvo lugar el pasado 28 de septiembre. La última vez que la perito dice haber visto el contenido de la caja es el 14 de marzo.

El hueso que no está en las fotografías aportadas por Exteberria está marcado con el número ocho, "un fragmento proximal posiblemente del cúbito" y, sencillamente, "no aparece" en la sucesión de fotografías que le fueron mostradas a la responsable del peritaje inicial de aquellos restos. Esa habría sido la causa objetiva por la que el juez instructor habría reclamado una investigación sobre si se vulneró en algún momento la cadena de custodia de los restos, un proceso que da validez a las pruebas de un juicio y que se determina por el paso de controlado de éstas de funcionario en funcionario para garantizar que se han seguido las reglas.

A la técnico no se le pidieron explicaciones sobre qué pasó con los restos sino cómo fue el proceso de recogida de las mismas tanto en lo que se refiere a la hoguera de las Quemadillas, a su clasificación en cajas de distinto tamaño y al proceso que siguieron desde que salieron de la finca hasta su llegada a las dependencia de la Comisaría. Hace escasos días, tanto el comisario de Córdoba como el responsable de la Subdelegación en esa provincia, el popular Juan José Primo Jurado, acreditaron que el proceso se siguió a rajatabla en lo que concierne a su traslado desde Córdoba a Sevilla.

Según el relato de hechos, las fotos de los restos no se tomaron la misma noche sino al día siguiente, ya en comisaría, porque el flash de la cámara no tenía pilas. Se trataba de restos óseos muy deteriorados como consecuencia de su fragilidad extrema. La caja con las pruebas se precintó y se guardó bajo llave en la brigada de la Policía Científica de Córdoba. Personal de la Comisaría la trasladó a Sevilla porque la inspección ocupar lo llevaron a cabo expertos de la unidad ubicada en la ciudad hispalense. De allí fue devuelta al juzgado, donde se la llevaron agentes de Madrid para su estudio químico. El traslado se hizo en furgoneta hasta la sede central de la UDEV en Madrid.

Según la descripción de la perito, los restos humanos se metieron en cajas de distinto tamaño en función de su volumen, ninguna de las cuales estaba vacía. Consta en su declaración que el material llegó hasta el laboratorio químico, con su precinto (superior y lateral), y que no se advirtió nada extraño en su contenido. La declaración contiene detalles como que, cuando se abrió en Madrid, la caja tenía aproximadamente la misma disposición que se colocó en Córdoba con el objetivo de que los restos óseos, muy frágiles, se movieran lo menos posible. La técnico asegura no haber firmado el acta porque no estaba en la ciudad cuando se acabó de realizar. La declaración consistió en ir enseñándole los embalajes y los huesos, uno a uno, tal y como se recogieron en la finca de las Quemadillas, sobre cuadrantes previamente delimitados, y después las fotografías que utilizó el forense Etxebarria para su informe.

Por otra parte, José Bretón, en prisión provisional por el presunto asesinato de sus hijos, declarará el viernes por videoconferencia en la causa de divorcio.

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