La legislatura cuelga de una doble pinza

  • PSOE y PP se acusan mutuamente de aliarse con Podemos en un Pleno que registra un nuevo enfrentamiento entre Susana Díaz y Teresa Rodríguez.

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El fantasma de la pinza lleva veintitantos años vagando por los pasillos del Parlamento andaluz y no hay manera de que desaparezca. Es más, ahora parece que hay dos y en ambas tiene Podemos un papel protagonista. Hace ya varios meses que el PSOE acusó a la formación morada y al PP de aliarse como en su momento lo hicieran Javier Arenas y Luis Carlos Rejón, líder de IU en aquella época. No son pocas las veces que los dos partidos han ido de la mano -y en contra del PSOE- en el año largo que va de legislatura, pero ayer Juan Manuel Moreno se lo puso en bandeja a Susana Díaz para recordarlo y aludir a "la pinza real de 80 días" que retrasó su llegada a San Telmo tras las andaluzas. 

Después del ya clásico encontronazo entre la presidenta de la Junta y Teresa Rodríguez, el portavoz popular amagó con defender a su homóloga de Podemos por los ataques -también clásicos- que el PSOE hace de la gestión del Ayuntamiento de Cádiz, controlado por el partido morado. "El PSOE alimenta las políticas populistas de Podemos", espetó Moreno para después asegurar que, a pesar de "los ataques de salón, cuando llega la hora de la verdad están juntos". Ahí está el fantasma de la segunda pinza, que, en esta ocasión, perjudica a los intereses del PP. 

"Chúpate esa". Con esa expresión quedó claro que Teresa Rodríguez no está por la labor de apoyar una supuesta alianza de su partido con los socialistas. No parece que la líder de Podemos pueda compartir ningún tipo de pinza con Susana Díaz. Otra sesión de control más -y van unas cuantas-, los agudos de la política gaditana se hicieron notar cuando interpeló a la presidenta de la Junta. 

El intercambio de golpes comenzó con la pregunta de Rodríguez sobre la creciente desconfianza de la ciudadanía en los políticos. Su solución al problema pasa por apartar temporalmente a aquellos cargos sobre los que planee la sospecha de la corrupción y acusó a Díaz de aplicar "la ley del embudo" cuando señaló a su compañero Íñigo Errejón por el caso de la beca de la Universidad de Málaga cuando "ni siquiera" estaba imputado. Ahí aprovechó la presidenta para afear "el modelo de Errejón de cobrar sin trabajar" y le devolvió a Rodríguez la crítica por no haber pedido que se apartara a su colega tras la polémica de la beca. "No tenía ni de donde dimitir, la pobre criatura. Chúpate esa", espetó la líder de Podemos a Díaz para recordar a la dirigente socialista que quien cobró sin trabajar fue el director fantasma del Centro Andaluz del Flamenco. 

La inminencia de la campaña, electoral, como no podía ser de otra manera, marcó la única sesión de control al Gobierno que habrá en junio. Con el calor llegó la polémica y llegó de todos los flancos posibles, incluso de la intervención de Ciudadanos, que suele ser casi una balsa de aceite para la presidenta. El portavoz de la formación naranja estaba ejerciendo de anfitrión de Albert Rivera en una visita a una explotación agrícola sevillana, por lo que fue su adjunto, Sergio Romero, quien preguntó sobre la situación de los jóvenes andaluces. Después de recordar las muy malas cifras de desempleo juvenil, abandono escolar y otros datos similares, el sustituto de Juan Marín -mucho más duro que su jefe de filas- acusó a Díaz de no tener ningún plan para solucionar la situación de los jóvenes y al PSOE de llevar 34 años al frente de la Junta "sin ser capaces de salir del vagón de cola". 

Donde sí hubo placidez -además de en la intervención del portavoz socialista, Mario Jiménez- fue en el comienzo de la sesión, que inauguró Antonio Maíllo, que le pidió a Díaz que se explayase para hacer balance de su primer año al frente del Ejecutivo andaluz. "La vamos a escuchar conmovidos", dijo el líder de IU. Díaz le respondió con sorna al tachar de "primaveral" la campaña que se le presenta a Maíllo para después cifrar en un 55% el nivel de cumplimiento de las promesas que hizo en su investidura. No quedó satisfecho Maíllo, que se atrevió a citar a Huma Rojo, un personaje de Pedro Almodóvar, para acusar a la presidenta de vender "mucho humo electoral". Y la campaña ni siquiera había empezado.

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