La fiscal minimiza pruebas policiales que exculpan a un reo tras diez años en prisión

  • Los agentes señalan que el ADN y el modus operandi demostrarían que los autores de diez agresiones sexuales en Cádiz fueron otros · El Ministerio Público recuerda que existe una condena firme sobre el preso

Tras la detención la semana pasada de dos hombres, J.B.G. y F. P.G., por una serie de violaciones cometidas en la provincia de Cádiz entre 1995 y 2000 y el hecho de que por uno de estos delitos cumple condena desde hace diez Rafael Ricardi, las interpretaciones de la Policía Nacional y de la Fiscalía no coinciden. Las investigaciones de los agentes parecen dejar cada vez más clara la inocencia de Ricardi, mientras que la Fiscalía de Cádiz advierte de que los nuevos arrestos no descartan la vinculación del ya condenado.

La Policía Nacional, tras las últimas pesquisas realizadas a raíz del giro que ha dado el complejo caso de las violaciones que sembraron la alarma en las localidades de Jerez, El Puerto de Santa María y Puerto Real hace 13 años, se reafirma más en su convencimiento de la inocencia del portuense Rafael Ricardi Robles, encarcelado desde noviembre de 1995 por una de las agresiones sexuales denunciadas. La investigación incide cada vez más en la culpabilidad de los dos jerezanos de 53 años a los que los responsables policiales señalan como los dos encapuchados que forzaron al menos a diez mujeres.

Ricardi Robles fue fundamentalmente condenado por el testimonio que aportó una de las víctimas, la segunda de ellas, que identificó su voz entre otras seis así como su rostro, comprobando que el individuo presentaba un estrabismo severo.

Ninguno de los dos arrestados considerados ahora por la Policía autores de las violaciones padece dicho defecto, aunque uno de ellos utiliza gafas y además, según han indicado a este diario fuentes de la investigación, tiene un ojo "llamativamente más grande que el otro". Y otra coincidencia: el que utiliza gafas, que es el que fue detenido en segundo lugar y considerado culpable, también tiene en común con Ricardi en que es bajo, grueso y con barriga, como lo describían las víctimas.

La Fiscalía de Cádiz, sin embargo advirtió ayer de, a pesar de las nuevas detenciones, no descarta la implicación de Rafael Ricardi, que cuenta con una sentencia de condena firme.

La fiscal explicó que uno de los dos detenidos recientemente fue identificado a través de su ADN en determinados casos pero el recluso cuenta en su contra con una resolución firme tras el recurso presentado al Tribunal Supremo y que no fue admitido. Asimismo, señaló que la sentencia condenatoria "no se basa en las pruebas de ADN".

Según la sentencia, añadió, se parte de la base de que son dos personas las que cometen los hechos contra las víctimas. Por ello, aunque se ha identificado a otra persona por el ADN, "no hay una contradicción manifiesta" debido a que el hecho de que haya un tercero lo que indica es que el identificado por el ADN ha cometido unos hechos acompañado de otra persona, pero "no descarta al ya condenado". La fiscal insistió en que "lo nuevo es que hay otra persona identificada y que el ADN que se detectó no pertenece" a Ricardi, actualmente preso en la cárcel de Topas (Salamanca).

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