Los sanitarios dedicados a investigar tendrán puntos extras al optar a plazas

  • La Consejería de Salud se compromete con el Gobierno central a establecer un sistema de vinculación estable para investigadores a tiempo completo · Inyección de 827.000 euros para articular la iniciativa

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Primer movimiento estratégico de la legislatura para apuntalar el impulso de la biomedicina como una de las caras más vistosas del poliedro de la sanidad autonómica. La Consejería de Salud modificará la normativa en lo que sea necesario para crear un sistema de vinculación laboral estable de la hoy por hoy exigua minoría de investigadores dedicados a tiempo completo a esta tarea en los centros sanitarios y favorecer la consolidación de profesionales de perfil mixto (asistencial e investigador), con idea de hacer crecer la masa crítica real de la biomedicina andaluza: la realidad está demostrando que no basta el dinero para alcanzar la excelencia. También -quizá, en primer lugar- hacen falta ideas.

Para este intento de fidelización de las mejores cabezas científicas de hospitales y centros de salud, la Consejería dará instrucciones al SAS para adoptar tres decisiones: asegurar al menos un peso del 20% de los méritos de investigación en el baremo de acceso a las plazas de las oposiciones; el tiempo que los profesionales (no sólo médicos, también de farmacia, enfermería y psicología) hayan pasado investigando después de su especialización computará como experiencia laboral en el SAS y en las empresas públicas de la Consejería; y habrá dos puntos extras para los sanitarios investigadores en los baremos de provisión de plazas.

Además, la Junta podrá definir el destino laboral de cada contrato, dentro o fuera del SAS, como es el caso de empresas públicas y fundaciones.

Este planteamiento, apenas esbozado por la consejera de Salud, María Jesús Montero, en su primera comparecencia parlamentaria tras las pasadas elecciones, toma ahora cuerpo tras la publicación en el BOE de un convenio de colaboración específico entre el Gobierno central (Instituto de Salud Carlos III) y la Administración sanitaria andaluza. Un convenio jugoso -tiene una dotación de 827.000 euros para este año- y firmado cuando el Carlos III todavía estaba bajo el control total del Ministerio de Sanidad, departamento gubernamental en el que el peso político de Andalucía es evidente. Es ahora cuando ese convenio (lejos ya de los meses de campaña electoral y fuera del alcance de las pegas que pudiera poner el Ministerio de Innovación, mentor principal a día de hoy del Carlos III), se hace público a través del BOE.

Este planteamiento confluye con las medidas de descentralización del SAS que intenta abordar ahora la Consejería de Salud, pilotadas por el nuevo gerente -José Luis Gutiérrez-, que va a hacer del concepto de asimetría uno de los ejes de su plan de trabajo. Si le dejan. El apoyo a iniciativas puntuales de mérito acreditado conforme a los patrones de la Administración va a ser una de las tónicas de esta legislatura sanitaria. Y en un contexto de descentralización de una organización en la que trabajan cerca de 100.000 personas, serán las instancias directivas de cada nodo de la red de la sanidad pública las que tengan en su mano la identificación de los perfiles más adecuados conforme a las áreas de investigación a primar, definidas por la Junta.

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