El temporal de lluvia y viento causa estragos en las provincias occidentales

  • Los barcos pesqueros de Cádiz y Huelva permanecieron atracados ante la imposibilidad de salir a faenar · El mal tiempo provoca la inundación de viviendas y el corte de algunas carreteras

La alerta naranja decretada por la Agencia Estatala de Meteorología y Protección Civil en las provincias andaluzas occidentales se materializó ayer en fuertes lluvias y rachas de vientos con un rosario de incidentes.

Jerez fue la localidad más afectada de la provincia de Cádiz, donde los bomberos realizaron veinte intervenciones para paliar los efectos de la tromba de agua, ya que cayeron, sólo entre las siete y las nueve de la mañana, veinte litros por metro cuadrado. La zona sur de la ciudad sufrió las peores consecuencias con el corte de una avenida, la acumulación de agua en algunos garajes y la inundación de viviendas. En la misma zona, los escolares del colegio público San Juan de Dios no pudieron acudir a sus clases por los desperfectos en la escuela. Las fuertes rachas de viento de 47 kilómetros por hora provocaron la caída de ramas de árboles y dañaron algunos coches.

En total los bomberos realizaron 60 intervenciones en toda la provincia de Cádiz, donde el alivio que trajeron las lluvias al campo contrastó con los efectos negativos en los núcleos urbanos. Varias carreteras de la sierra tuvieron que ser cortadas al tráfico, como sucedió en los viales que unen Arcos de la Frontera con Espera y Gibalbín. Los barcos pesqueros no pudieron salir a faenar y la línea regular de catamaranes que circulan en la Bahía fue también suspendida por el viento. Las precipitaciones sí resultaron muy provechosas para los cultivos de cereales, que han podido salvarse en un momento en el que las cosechas estaban a punto de perderse. También auguran un buen momento para la siembra de otras plantaciones de primavera, como el girasol y el maíz.

El viento fue especialmente virulento en Huelva durante la madrugada de ayer y provocó que las playas de Matalascañas, Isla Cristina y Ayamonte perdieran grandes cantidades de arena y presentaran socavones. Buena parte del mobiliario playero, como las pasarelas y las duchas, también han desaparecido. Mientras, la flota pesquera permaneció amarrada a puerto por segundo día consecutivo. En Escacena se desbordó un arroyo debido a las fuertes precipitaciones y la carretera A-484 que une Almonte con Rociana se anegó en algunos puntos. También aparecieron balsas de agua en los puntos kilométricos 5 y 6 de la A-497 que conecta Aljaraque y Punta Umbría. El temporal apenas se dejó sentir en la capital onubense, aunque el Ayuntamiento mantiene un dispositivo especial de seguridad ante el estado de alerta naranja en la provincia.

El agua irrumpió con fuerza en la capital cordobesa, donde en pocos días se ha pasado de temperaturas cercanas a los 30 grados a estampas de otoño. La borrasca ha descargado desde el martes 91 litros de agua que provocaron diversas incidencias. Algunas viviendas, sótanos y locales comerciales quedaron inundados, al igual que El Pocito, una zona del barrio de la Fuensanta que volvió a convertirse, como en anteriores lluvias fuertes, en una laguna. Los servicios municipales de Infraestructuras realizaron ayer 26 intervenciones por la caída de árboles, ya que se registraron rachas de viento de hasta 50 kilómetros por hora. Los avisos por consencuencias leves del temporal fueron continuados y el Centro de Coordinación de Emergencias también se vio colapsado. La alerta naranja de los últimos días baja al nivel amarillo para el día de hoy.

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