El último proyeccionista de verano

  • Cinema Tomares es el último cine comercial de verano abierto en la provincia. Debe su existencia a una oferta diversificada donde celuloide y gastronomía van de la mano en las noches estivales.

A los cinéfilos más avezados no se les pasará por alto el apellido Cansino. Esencia del séptimo arte con origen en nuestra provincia. Una de las grandes divas de la época dorada del cine estadounidense responde a estas pistas, Margarita Carmen Cansino, aunque mundialmente conocida como Rita Hayworth. A escasos kilómetros del municipio del que era oriundo el padre de este símbolo sexual de los años 40, Castilleja de la Cuesta, el apellido Cansino también ha sido sinónimo de celuloide desde la segunda mitad de la pasada centuria.

Basta cruzar una calle para transitar entre Castilleja y Tomares. En el segundo de los referidos, hablar de cinematografía es nombrar a los otros Cansino, saga de proyectores que alcanza su tercera generación y que desde hace casi medio siglo gestionan el último cine comercial de verano de todo el territorio de Sevilla. "Solo ante el peligro", como reflejan las palabras de Rafael Cansino, cual Gary Cooper frente a la invencible industria de las grandes salas, los nuevos formatos y sus peores enemigos compartidos, la piratería. "Sé que el futuro está en internet, pero me resisto y cada año, mientras yo y mi familia podamos, abriré el cine de verano, por lo menos quiero cumplir las bodas de plata, que nos faltan dos años". Expresa con valiente convicción, como el protagonista del mencionado western de éxito.

Cinema Tomares nació en el año 1964 de la mano del padre de Rafael, motivado por la gran acogida que ya tenía su cine de invierno abierto años antes y que sucumbió a finales de los años 90. "Mi padre me enseñó a amar al cine, a disfrutarlo. Sin las películas mi vida sería distinta, me ha marcado en todos los sentidos".

Como Alfredo, el entrañable proyeccionista de Cinema Paradiso, Rafael cuenta con una larga trayectoria de filmes en sus retinas. Cada una de sus frases menciona referencias a la gran pantalla. Y su cine, aunque bautizado con anterioridad de la película, guarda extremas similitudes con el filme italiano. "Cinema Paradiso es un calco de nuestra filosofía. Un cine de pueblo, con nuestras dificultades y con mucho trabajo a las espaldas para hacer posible que siga abierto. Cada vez que veo esa película me emociono".

Pero la clave de que Tomares albergue el posiblemente único cine de verano comercial de la provincia no es otro que la visión sentimental de la saga Cansino: Rafael y sus dos hermanas, y la descendencia. Brindan sesiones de cine durante tres meses a cuatro euros, sin cerrar un sólo día entre el 15 de julio y el 15 de septiembre, en una pantalla de 72 metros cuadrados bañada con cal sevillana, con veladores, cerveza fría y montaditos. Pura esencia andaluza. "El cine de verano en sí es muy andaluz y sevillano". Un lugar donde disfrutar al aire libre o pasar una velada de refrigerio y tapita mientras vemos una película.

John Wayne, Wily Wyler y la Túnica Sagrada son las referencias cinéfilas de este tomareño de 66 años, que ha sabido tener una larga vida como proyeccionista, y que aún hoy, mantiene sensatez para vivirla. Como ya le dedicara Pilatos a Charlton Heston, Ben-Hur, tras coronarlo con el laurel del vencedor.

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