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La Generación X

  • El volumen 0 de 'Odio' es el precedente de 'Los Simpsons', 'South Park' y 'Padre de familia'. El protagonista, Buddy, no tienen ningún interés en llegar a un mundo adulto inestable y precario

Una imagen de la obra. Una imagen de la obra.

Una imagen de la obra.

Se denomina Generación X a una de las consideradas grandes generaciones perdidas de los años noventa del siglo XX: la generación de la pasividad, los hijos de la agitación posmoderna, los padres del escepticismo finisecular.

Dentro del cómic underground, sin duda uno de los principales representantes de la Generación X es Buddy Bradley, personaje creado por el historietista estadounidense Peter Bagge, que protagoniza con gran éxito series como Mundo Idiota, Buddy y los Bradley y Odio.

Parte del éxito se debe sin duda al alto grado de identificación entre el personaje protagonista, el pusilánime pero carismático Buddy Bradley, y el propio historietista, Peter Bagge; un proceso de identificación que el autor consigue trasladar también a sus lectores, que responden en su mayor parte a un arquetipo muy similar al del propio protagonista: un joven de Seattle, New Jersey, a medio camino entre ser un veinteañero y convertirse en treintañero, con mucho miedo a entrar en la madurez y una fuerte animadversión a adquirir las responsabilidades que ésta conlleva.

Movido por el afán de profundizar en su más célebre creación, Bagge creó la serie Buddy y los Bradley, ambientada en la juventud de Buddy, que es la que se recopila en este volumen 0, a modo de prólogo de Odio, la serie más conocida de todas las que protagoniza Buddy.

El autor refleja a lo largo de las casi doscientas páginas del volumen las constantes del personaje central que luego se fortalecerán en sus desventuras como adulto: sus frustrados intentos de integración social, su afición por la música de épocas pasadas (principalmente, el rock de los años setenta) y, sobre todo, su rechazo a entrar en un mundo adulto caracterizado por la independencia y la autogestión económica... pero en el que acabará entrando ante la imposibilidad de seguir soportando la situación familiar.

A priori, puede considerarse que los Bradley son un claro antecedente de Los Simpson, ya que son una familia disfuncional formada por unos padres con todos los vicios de unos malos progenitores, y sus tres retoños: Babs, la hija adolescente que quedará embarazada antes de terminar el instituto; Butch, el benjamín, fascista, violento y con una incipiente tendencia al alcoholismo; y Buddy, el primogénito, tosco representante de la juventud de los primeros noventa, marcada por la desidia vital, la precariedad laboral, la inestabilidad emocional, el gusto por la cultura popular y su mala relación con la familia. Pero Odio va más allá, y es precedente además del humor gamberro de teleseries como South Park o Padre de familia.

Al final de este volumen 0, Buddy se independiza, siendo ese el punto de arranque de Odio como serie regular, con el traslado de su protagonista de New Jersey a Seattle, la capital del grunge, tan relacionado con la Generación X.

La familia Bradley volverá a mediados de la serie regular, cuando el protagonista se traslade de nuevo a vivir a la casa paterna, cuyos habitantes se convertirán en secundarios recurrentes. Todos ellos conformarán la vida de Buddy desde sus inicios como adolescente con desgana hacia las responsabilidades que requiere el mundo de los adultos, hasta su progresiva inclusión en el mismo a medida que las circunstancias, los personajes y las vivencias le vayan abocando definitivamente a él. Excelente relato generacional de la juventud de finales del siglo XX.

Peter Bagge tiene un estilo muy particular, argumentalmente realista pero visualmente exagerado, que consigue la sonrisa del lector ante ciertas situaciones cotidianas que provocan reacciones desaforadas en los personajes, momentos en los que el autor maximiza la gestualidad de los mismos. Hay toda una pléyade de secundarios que funcionan a la perfección, tanto cuando Buddy vive en Seattle, como cuando vuelve a la casa de su familia, enriqueciéndose la historia además con una evolución lógica y coherente.

El cambio progresivo de los personajes se nota en cómo evolucionan interiormente, ya que el propio Buddy poco a poco irá convirtiéndose en el adulto en el que no tiene ganas de convertirse, lo cual no le impedirá salir de la mediocre existencia que le rodea. Ello nos es contado principalmente en tono de comedia, pero con tintes de drama en ocasiones.

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