Liga Europa· La crónica

Jueves de Feria, sólo podía ser así (1-2)

  • El Sevilla alcanza su tercera semifinal consecutiva en la Liga Europa tras vencer al Athletic en una eliminatoria épica. Los vascos llegaron a igualar el 1-2 de la ida, pero los penaltis le dieron el pase a los blancos.

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Era Jueves de Feria en todos los almanaques y aquello no podía acabar de otra forma. El Sevilla se metió en su tercera semifinal consecutiva de la Liga Europa, sí la tercera de las que van seguidas, porque ya había jugado otras dos con anterioridad, y lo hizo, además, ante un rival espectacular, ante un Athletic Club de Bilbao que se empeñó en ponerle el listón en una altura que sólo los más grandes pueden saltar. Después de 210 minutos de una pelea incesante por parte de todos los futbolistas que han participado en este cruce, de todos sin excepción, todo se decidió por la suerte de los lanzamientos desde el punto de penalti. Y ahí alguien podría apelar a la suerte y no le faltaría la razón, pero cabe puntualizarle a quien así piense con inmediatez que en las tres tandas litigadas desde que Unai Emery se hiciera cargo del Sevilla sólo Vitolo ha errado un disparo cuando se lo detuvo Adán en el Benito Villamarín y en eso también cabe la destreza para dominar los nervios y para acertar siempre.

Ayer les tocó el turno a Coke, Krychowiak, Konoplyanka, el más frivolón, N'Zonzi y a un Gameiro que la puso en la escuadra a pesar de estar lesionado desde una jugada en el último minuto de la prolongación. ¿Suerte?, ¿taumaturgia? Cada uno es libre de valorar los hechos como mejor entienda, pero el Sevilla se hizo acreedor a ese premio máximo, como también le pudo haber caído al Athletic. No había nada que reprochar, pues, hacia unos profesionales que lo habían dejado todo sobre la hierba para conseguir el pase a las semifinales, el tercero consecutivo para los sevillistas, y sería conveniente que se recordara esa gesta por los tiempos de los tiempos, pues no está al alcance de muchos equipos. Mejor dicho, a la fecha, de absolutamente ninguno en la competición. Porque ni siquiera ha llegado ninguno a los cuartos de final en tres temporadas seguidas, así que a las semifinales menos...

Cuando se repasaba la lista de los lanzadores en la tanda de penaltis se obviaba la figura del guardameta propio. Esta vez no estaba Beto debajo de los tres palos, sino que ahí se ubicaba un David Soria, que, lamentablemente para él, no había tenido una buena noche al ser presa de los nervios, sobre todo en el primer gol de Aduriz, cuando llegó a tiempo, de sobras, para detener el disparo del delantero centro vasco y se le metió para dentro el balón. En el segundo tanto también dudó, aunque ahí deba repartirse las culpas entre quien no tapó el centro de Beñat, Kolodziejczak, por medir mal ante Raúl García, y él mismo. Pero el destino también le tenía guardada su cuota de felicidad al gigante que defiende la portería sevillista en esta competición continental. David Soria ya había hecho méritos para resarcirse en algunos lanzamientos anteriores a los que no llegó porque estaban lanzados de manera magistral para evitar sus buenas estiradas. Pero el portero ascendido del filial agradeció a Beñat, quién si no para que la cosa tuviera mayor literatura, su horrible disparo para blocarlo incluso como si fuera un centro flojito y a media altura.

Fue el epílogo perfecto para que el Sevilla metiera su bola en las semifinales después de un partido tremendamente intenso que puso a prueba la capacidad cardiaca de todos los que tuercen como seguidores de la fe balompédica radicada en el barrio de Nervión, también para quienes lo hacen desde la ría del mismo nombre allá por Vizcaya. Estaba claro que el 1-2 en San Mamés era un excelente resultado para los hombres de Emery, pero igual de diáfano era que aquello no estaba decidido, que el vencedor en el primer asalto debería sufrir al máximo para confirmar su pase.

Quien no fuera consciente de esa circunstancia, sean de la causa sevillista o de otra ajena, era sencillamente porque quería jugar a otra cosa a la hora de las valoraciones previas. Y el pulso se planteó con dos equipos dispuestos a luchar por cada balón como si éste fuera el último del partido. Emery trató de suplir la ausencia con Krohn-Dehli en el control e Iborra como acompañante de Gameiro. El plan no estaba mal, pero menos previsible tal vez fuera que el Athletic montó su estrategia sin correr más riesgos de la cuenta pese al resultado adverso. Valverde, incluso, dobló lateral en la banda izquierda con Lekue por delante de Balenziaga.

El duelo no pudo ser más igualado con esos actores y en los diez primeros minutos se corroboraba que así sería con dos ocasiones claras por parte de Aduriz y de Rami. El primero aprovechó las dudas de David Soria, el central del Sevilla remató alto con todo a su favor. A partir de ahí todo fue correr sin cesar y, sobre todo, tratar de evitar los fallos cerca de la portería propia. Apenas un par de regalos de Krychowiak y Kolodziejczak alteraron el discurrir de los acontecimientos en ese primer acto de un fútbol intenso y viril.

En la segunda mitad apenas cambiaría nada en ese sentido, con dos equipos dejándose todo lo que tenían. Sólo varió que aparecieron las oportunidades claras y los goles después. Iago Herrerín le hizo un paradón a Iborra antes de que Aduriz batiera a David Soria en un balón en el que el guardameta pudo hacer mucho más. Pero el Sevilla no tardó en tirar su primera contra en superioridad para empatar muy prontito. Otra vez estaba el pulso en lo más alto.

Ahí llegaría una fase con ocasiones más claras para el Sevilla, concretamente para Gameiro y N'Zonzi, pero quien acertó fue Raúl García y le puso más sufrimiento al pase. Prórroga igual de intensa, con Susaeta solo delante de David Soria y un balón al poste de Iago Herrerín y otro sacado debajo de los palos por San José a Coke en una chilena. Nada se alteró pese a la pelea de ambos y todo se fue a los penaltis. Ahí, en pleno Jueves de Feria, quién podía ganar. Pues sí, el Sevilla por la memoria de Antonio Puerta y por todos los suyos. Tercer Jueves de Feria y tercera clasificación, una para una final, la primera, y dos para las semifinales, contra el Zenit y el Athletic. Y un viva muy grande al fútbol como generador de pasiones, en este caso las sevillistas...

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