Betis - getafe · el otro partido

Con la cabeza entre el incienso y el albero

  • El Betis manda al limbo su partido ante el Getafe y bien haría en pensar en el de Granada. La sombra del derbi pululó por Heliópolis y Europa es más presión que ilusión.

Había un futbolista en el Betis de Lorenzo Serra que al finalizar los partidos, cuando era entrevistado por los periodistas, a veces incluso solía preguntar cuál era el siguiente partido. Y, para colmo, era buenísimo. Algo de eso haría falta en el equipo de Pepe Mel, que este lunes salió al césped de Heliópolis como alma en pena, medio mareado por el incienso que aún se mece en los aires de Sevilla y como ansioso por que llegue el derbi y el albero se apodere de los zapatos en cierto recinto de la ciudad.

No lo parece porque el cielo no da tregua, pero la ciudad está en primavera y el Betis con ella. Lo de la Liga Europa es el cuento de la lechera en el que sólo cree el entrenador. Los futbolistas apostillan sus palabras en las escasísimas comparecencias públicas que les diseña el club, pero sobre el césped dieron a entender frente al Getafe que tienen ya la cabeza en otro sitio. Nada que ver con la intensidad exhibida hace bien poco frente al Málaga en esta misma plaza, cuando aún se veían con el agua al cuello. Hoy sienten que han cumplido y miran siempre antes al de al lado antes de echar una carrera defensiva. El Getafe se lo merendó gracias a su mayor intensidad, sobre todo en la primera mitad.

Da grima ver a Cañassonreír al término del partido tras un empate en casa con un igual, en lugar de arrancarse la camiseta con gesto de mosqueo e irse cabizbajo al vestuario. La afición canta lo de "Gol Norte, Gol Sur" y se lo pasa pipa sin que el equipo vaya ganando. El presidente no asiste al palco porque regresa, justo durante el partido, de un viaje con su esposa. ¿Alguien en este club es capaz de exigirle al equipo que dé el máximo por Europa en los partidos que restan? Digo alguien que no sea Mel, el único con cara de querer comerse a un niño, sabedor de que la Liga puede hacerse larguísima como ocurra lo que más de uno lleva tiempo pensando.

Sí, el derbi. Porque ante el Sevilla hay que jugar y tratar de ganar en su día, pero este lunes fue mala conseja que más de uno saliese con ese partido en la cabeza. Y no sólo por las tarjetas. Beñat la provocó y Amaya también. Campbell se la encontró en un trastabilleo que el árbitro, malísimo, convirtió en piscinazo (ya podía haberla provocado perdiendo tiempo en Mestalla al ser relevado por Paulao). Por cierto, Perquis no jugará en Granada tampoco. Hoy, sólo hay dos centrales y los puntos de Los Cármenes son tan importantes como los dos que este lunes se le escaparon al Betis. O como los del derbi. Claro, siempre que el objetivo sea la Liga Europa. Pero da la impresión de que no es así. En el Betis falta ambición en más de un estamento. Y oficio: ¡Mira que no echar el balón fuera con Beñat en el suelo! Europa, más que ilusionar, atenaza.

Así, con cuatro delanteros y sin apretar de verdad, es imposible ganarle a nadie. Tuvo sus minutos, algo lógico en casa, y coincidieron con la entrada al campo de gente con hambre. Campbell y Vadillo lavaron la sosa imagen de un Betis al que salvó Adrián. En los despachos también se pensará en cualquier cosa menos en el pan de hoy. ¿Llamará alguien al portero y lo renovará de una puñetera vez o sorprenderán a la parroquia en verano con los fichajes de Iríbar y Yashin a coste cero?

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