El BCE alerta en Davos de que una guerra de divisas "es lo último que el mundo necesita"

El miembro del consejo de gobierno del Banco Central Europeo (BCE) Benoit Coeuré alertó ayer en Davos sobre una posible "guerra de divisas, lo último que el mundo necesita", en referencia a la fuerte caída del dólar provocada por un comentario del secretario del Tesoro de EEUU, Steven Mnuchin. Éste aseguró el miércoles en una rueda de prensa celebrada en el Foro Económico Mundial que "un dólar débil es bueno para el comercio, y a largo plazo la fortaleza de la divisa es un signo de fortaleza de la economía". Acomparado por el secretario de Estado de Comercio, Wilbur Ross, Mnuchin añadió que el del dólar "es uno de los mercados más líquidos del mundo", de modo que "lo que ocurra a corto plazo no nos preocupa".

El efecto de las palabras de Mnuchin fue inmediato en el mercado de divisas, hasta el punto de que tuvo que puntualizar que a largo plazo apuesta por la fortaleza de la moneda estadounidense, entre otras razones porque es la moneda de las reservas. "Y lo seguirá siendo, teniendo en cuenta la fortaleza y la confianza en los mercados estadounidenses", agregó.

El presidente del BCE, Mario Draghi, criticó el jueves este comentario con dureza al señalar que no se usa el tipo de cambio para tener ventajas comerciales, y que "algunos movimientos del tipo de cambio del euro se justifican por la fortaleza de la economía, pero la cuestión es si otros movimientos son causados por simples comentarios".

Por otro lado, también Davos, la presidenta del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, y los gobernadores de los bancos centrales de Inglaterra, Mark Carney, y Japón, Haruhiko Kuroda, dibujaron ayer un momento "dulce" para la economía global, aunque alertaron del fracaso en la lucha contra las desigualdades.

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