Botella medio llena o medio vacía

  • El Foro 2013 del Observatorio Económico de Andalucía no despeja dudas sobre el fin de la crisis Ávila cree que se ha culpado injustamente del exceso de gasto público a las autonomías

España se encuentra en un momento crucial en la evolución de la crisis. Los hay que opinan -entre ellos el Gobierno- que ya se ve la luz al final del túnel, y están los que fruncen el ceño y replican, pesimistas, que todavía faltan años.

Las dos sensibilidades quedaron bien claras ayer en el arranque del Foro 2013 del Observatorio Económico de Andalucía (OEA), titulado Crisis económica y crisis institucional: las reformas pendientes y celebrado en Carmona. El evento contó con la intervención del consejero de Economía de la Junta de Andalucía, Antonio Ávila.

El debate se centró, en su arranque, en una pregunta simple: ¿está realmente cerca el cambio de ciclo? José Antonio Martínez Serrano, catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de Valencia, se confesó pesimista, afirmó que todas las crisis que combinan un colapso financiero y una burbuja inmobiliaria duran como mínimo 7,5 años, pero en el caso español "multiplíquenlo por dos si quieren", dado el altísimo endeudamiento familiar y un sistema bancario "roto". En el lado opuesto se situó el director del Servicio de Estudios del Banco de España, José Luis Malo de Molina, que llamó a vencer el desánimo y a recordar experiencias pasadas. "Ha habido encrucijadas similares en España y con perseverancia política en la estabilidad y las reformas necesarias horizontes que parecían nublados se despejaron antes de lo que se pensaba".

Curiosamente, el diagnóstico de los dos conferenciantes fue muy similar: altísimo endeudamiento empresarial, familiar y del sector público, un sistema financiero en buena parte débil, y, sobre todo, la necesidad de mejorar de forma urgente la competitividad para tener capacidad de devolver el dinero prestado en los años del boom.

Martínez Serrano se mostró especialmente preocupado por el endeudamiento familiar. "El problema es que no los ciudadanos cómo desendeudarse", afirmó, en referencia a que el paro y la reducción de ingresos ralentizan el desapalancamiento y frenan el consumo. También afirmó que la banca española "está llena de activos tóxicos", que son una de bomba de relojería si la economía no se recupera. Reconoció que se incrementan las exportaciones, pero "el 85% de lo que se vende lo hace el 5% de las empresas". Y es cierto, en su opinión, que desde 2008 España gana competitividad, pero "porque el paro sigue subiendo, se moderan salarios y han cerrado muchas empresas". Más competitividad, pero a costa de que España sea "una economía más pequeña". Y eso es "más paro y procesos migratorios inimaginables".

Para devolver la deuda, España necesita una economía "no competitiva, sino hipercompetitiva". Y para eso hacen falta ya cambios en el sistema regulatorio. "Es muy malo, el Banco Mundial dice que es de peor calidad que Rumanía y Bulgaria". El catedrático recordó que es en los mercados regulados es donde más han subido los precios. Y remachó: "En los consejos del sector eléctrico hay ex ministros del Gobierno y ex secretarios de Estado, cuya función es cuidar los privilegios obtenidos; a mí me parece obsceno colaborar en estrategias empresariales que están ahogando la economía nacional".

Malo de Molina se mostró más amable y se agarró a los indicadores más optimistas, como el hecho de que la balanza de pagos se haya saldado con superávit en los últimos meses de 2013 y que se prevea que este saldo positivo tenga continuidad en 2014 y 2015. O que dos tercios de la competitividad perdida se hayan recuperado ya. "Ha sido costoso, porque se ha destruido tejido productivo y empleo, pero de alguna manera se está resolviendo el problema". También en lo público se está aplicando, con éxito, el ajuste: "El déficit estructural primario se ha reducido en tres años en seis puntos del PIB. No hay precedente de esto en ningún país avanzado, y el 70% se ha conseguido con recortes del gasto".

Respecto al sistema financiero, Malo de Molina afirmó que tras la ayuda financiera de Europa el problema "está en vías de solución", como demuestra el hecho, afirmó, de que "la exposición de los activos inmobiliarios se haya reducido a la mitad". Reconoció, sin embargo, la fragilidad del sistema, al admitir que un deterioro de la economía global supondría un gran riesgo. En línea con las recomendaciones del Banco de España, Malo de Molina pidió profundizar más en la reforma laboral e introducir ya el factor de sostenibilidad de las pensiones, que introduce la posibilidad de modificar su cuantía o retrasar la edad de jubilación según la fortaleza del sistema.

La visión andaluza la puso el propio consejero de Economía, Antonio Ávila, que dibujó un discurso muy poco político y muy académico, como correspondía al foro y a su propio origen (es profesor de Teoría e Historia Económica en la Universidad de Málaga). Eso no quiere decir que no defendiera sus tesis, que son las de la Junta. "Atribuir el excesivo endeudamiento público a las comunidades autónomas es un diagnóstico erróneo, por lo que el recorte de gasto de las regiones es inapropiado e ineficiente, además de una agresión gratuita a los servicios públicos que prestan", afirmó. El consejero se justificó en que las autonomías representan el 20% del endeudamiento y el 50% del gasto; y dentro de las autonomías, Andalucía tiene una deuda del 14,5% del PIB, tres puntos por debajo de la media española. Ávila insistió en que, más allá de culpabilizar o no a las autonomías, el problema en España no es de gasto público (45% del PIB), sino de ingresos (36%), y "esa es la gran reforma estructural pendiente en la economía española", concluyó.

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