Enrique Loewe Lynch: ýLas falsificaciones afectan a un 20% de las ventas, pero son la medida del éxitoý

  • El cuarto Enrique del clan familiar que mejor simboliza el lujo español analiza, tras sus más de cuarenta años en primera línea del sector, la historia y los retos de futuro a los que se enfrenta Loewe

–Artesanía, diseño y moda fue el título de la última ponencia que ofreció en Granada. ¿Es esa la fórmula del éxito de Loewe?

–Mi padre siempre me ha dicho que el éxito tiene mucho que ver con la suerte. Las historias de éxito están llenas de genios, pero sobre todo de trabajo, de ilusión y de ideas claras. Creo que si analizo un poco la historia de Loewe, nuestro éxito tiene que ver con la artesanía, con la calidad y con el diseño. Nosotros hemos intentado combinar las raíces del país a través de la artesanía, la calidad como forma de vida y una visión del diseño contemporánea.

–¿Cuáles han sido los grandes hitos que han convertido a Loewe, tras más de 160 años de historia, en sinónimo del lujo por antonomasia?

–Simplificando muchísimo, en una primera etapa de Loewe el hito principal fue el nombramiento en 1905 de la firma como proveedora de la Casa Real. El hito siguiente fue pasar de ser una marca que hacía objetos anticuados de estuchería y marroquinería a ser una empresa moderna. En 1939 mi padre abrió una nueva tienda en la Gran Vía de Madrid e inició una nueva etapa. Y a mí me tocó bailar con la más bonita, pero con la más difícil: con la moda. La introducción de la moda en Loewe se gestó en 1973, cuando tuvimos la suerte de colaborar con Giorgio Armani y Karl Lagarfeld, genios de la moda que por entonces eran casi unos desconocidos. Ha sido tremendamente difícil y desagradecido. Pero ha sido lo que ha traído la modernidad a Loewe.

–Junto con la puesta en marcha de la Fundación Loewe, ¿ha sido la introducción del pret-â-porter en la empresa su gran contribución?

–Si yo siempre les digo a los jóvenes diseñadores que el éxito está en el equipo y no se lo digo porque de repente me haya convertido en un profeta, sino porque es la lección más importante que he aprendido en mis 44 años de experiencia. Lo que más me ha gustado de mi etapa en Loewe es que la ha hecho un gran grupo de personas. Yo sólo he abierto el teatro para que actúen.

–Desde 1996, Loewe forma parte de la gran multinacional del lujo Moet Hennesy Louis Vuitton, ¿es la Fundación Loewe el objeto de todos sus desvelos?

–Sí que lo es, pero porque me han quitado el resto del cuerpo de baile. En Loewe, como presidente honorífico, actúo como reina madre. Pero el objeto de mis preocupaciones es la Fundación. Con ella intento acercar la cultura a Loewe y Loewe al mundo de la cultura. Desde la adquisición de Louis Vuitton, que fue una experiencia complicada, estoy intentando que Loewe siga teniendo el frasco de las esencias lo más cerca posible. Para que perdure el amor por la artesanía y por sus raíces.

–Una de las actividades de la Fundación Loewe es ayudar a jóvenes diseñadores en ciernes. ¿Hay en Andalucía jóvenes y prometedores creadores?

–Hay valores en alza en todas partes. Y es lógico que los haya porque España es una tierra de artistas, de creadores. Aquí hay muchísimo talento, pero también hay un poco de amateurismo, de creer que basta con el talento. Y en el mundo tan difícil que nos toca vivir hoy no basta con el talento. Tienes que saber de economía, de marketing, de publicidad... Y, como todo eso no lo puede saber una sola persona, lo tienes que hacer en equipo. Los fracasos suelen ser de gente con mucho talento que todavía no se ha enterado de lo duro que es este mundo.

–La amenaza asiática de las falsificaciones, ¿afecta realmente a la moda de lujo?

–Puede afectar y, de hecho, afecta muchísimo. Probablemente, el 20 por ciento de las ventas de una gran marca, como mínimo, está perjudicado por las copias. Las empresas, invirtiendo en diseño, en creatividad, en publicidad y en tiendas ven cómo, de repente, hay una parte importante de sus eventuales ventas que es usurpada por unos señores que deciden poner un tallercito. Es un gran problema y, además, las leyes están bastante mal hechas. Claro que hay una parte bonita en todo el asunto: te copian si te valoran. La copia es una medida del éxito y su coste hay que pagarlo de esta manera. Lo que hay que hacer es aprovechar para que el núcleo de tu negocio crezca, para que evoluciones y sigas ganando en calidad y en prestigio. Y todo el fenómeno de las falsificaciones es un coste adicional que tienes que soportar para seguir siendo una marca.

–Desde su posición privilegiada, ¿cuál cree que es el futuro que le espera a Loewe?

–Yo lo veo con esperanza y con fe. Aunque quizá con más fe que esperanza. ¿Por qué Loewe no va a ser una de las quince empresas más importantes del sector del lujo? ¿Por qué no va a seguir adelante, como está demostrando? Loewe es un fenómeno en pleno crecimiento. Yo creo en ese fenómeno y espero que funcione.

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