Medel da el relevo en Unicaja Banco a Manuel Azuaga y presidirá la fundación

  • La entidad nombrará un nuevo consejero delegado de perfil técnico Primer reto, la salida a bolsa

Manuel Azuaga será, desde hoy, el nuevo presidente de Unicaja Banco. Así lo decidió ayer por unanimidad el consejo de administración de la entidad tras aceptar la renuncia del histórico Braulio Medel, que el pasado 18 de marzo ya anunció que elegía la presidencia de la Fundación Bancaria Unicaja ante la incompatibilidad legal de permanecer en los dos puestos a la vez. Azuaga -un profesional con 43 años de experiencia en el sector financiero, vicepresidente de Unicaja, presidente de Ceiss, ex presidente de Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea en la etapa de Magdalena Álvarez como ministra de Fomento, mano derecha y hombre de la máxima confianza de Medel-, pasa a dirigir una entidad saneada que tras la compra del banco Ceiss pasó a ser el sexto grupo bancario español por activos y cuyo principal reto a corto plazo es su salida a bolsa.

Manuel Azuaga ha sido designado presidente ejecutivo, el mismo puesto de Medel, y mantiene su condición de consejero delegado. No obstante, según apuntan fuentes de la entidad, la presidencia ejecutiva será solo temporal, es decir, Unicaja está en fase de selección, externa e interna, de un nuevo consejero delegado que gestionará el día a día de la financiera. Cuando se produzca el nombramiento, para lo que no hay una fecha definida, Azuaga pasará a ser presidente no ejecutivo con dedicación plena. El nuevo consejero, pues, tendrá un carácter más técnico y el presidente tendrá una labor principalmente institucional. Unicaja opta así por un nuevo modelo basado en normas de buen gobierno reclamado por las autoridades bancarias. Por otra parte, el consejo nombró ayer a Petra Mateos-Aparicio consejera coordinadora, teniendo entre sus potestades convocar consejos, incluir nuevos puntos en el orden del día o coordinar a los consejeros no ejecutivos.

Unicaja Banco cierra una parte de su historia con la salida de Braulio Medel, pero es una marcha a medias ya que seguirá presidiendo la Fundación Bancaria y ésta es la propietaria del banco con el 90,8% del capital. Medel, que ayer fue nombrado presidente emérito del banco, deja la primera línea tras casi 30 años de actividad. Ocupó la presidencia de la Caja de Ahorros de Ronda antes de que en 1991 se produjera la mayor fusión de cajas andaluzas y se creara Unicaja, formada por las entidades de Ronda, Málaga, Antequera, Cádiz y Almería. Fue difícil aunar los intereses de cada uno, pero se consiguió. Medel siempre se quedó con ganas de más. En sus comparecencias públicas defendió de manera habitual que quería una entidad "lo más grande posible". Tras el boom económico y la caída en picado del ladrillo, la morosidad de las entidades financieras se disparó, se iniciaron procesos de concentración en todo el sector nacional y se jugaron varias cartas. Unicaja intentó fusionarse, primero, con Caja Castilla La Mancha sin éxito. Donde se pusieron más esfuerzos fue con Cajasur. Tras numerosos meses de reuniones con los gestores de la caja cordobesa -liderada entonces por el sacerdote Santiago Gómez Sierra- y sus sindicatos, parecía que el pacto estaba cerrado. De hecho, en la noche del 21 al 22 de mayo de 2010, el consejo de Unicaja lo aprobó y el de Cajasur lo rechazó. El Banco de España intervino la caja cordobesa, la subastó y fue adjudicada a la vasca BBK. También hubo conversaciones con Cajasol, pero no llegaron a buen puerto y finalmente fue absorbida por Caixabank. El sueño de Medel de hacer una gran caja andaluza que hiciera de contrapeso a otros gigantes financieros en el país se tuvo que reducir a la fusión con Caja Jaén en 2010.

Si el aumento de dimensión no venía por Andalucía tendría que ser por otra comunidad autónoma. Unicaja buscaba una caja con la que no se solapara territorialmente y con la que pudiera tener sinergias. Consideró que la mejor opción era la castellanoleonesa Caja España-Caja Duero, que habían creado el banco Ceiss. El proceso no fue nada sencillo porque Ceiss fue intervenida, se inyectaron ayudas públicas europeas y hubo que superar infinitos trámites de las autoridades europeas, el Banco de España y los propios accionistas de Ceiss. Finalmente, en marzo de 2014 se incorporó a Unicaja, con Manuel Azuaga como presidente.

Uno de los compromisos adquiridos con los bonistas de Ceiss era que Unicaja saldría a bolsa en 2016 para que éstos pudieran cambiar sus títulos del banco andaluz por dinero efectivo. Unicaja inició el procedimiento, con un grupo de asesores liderados por Rothschild, pero no ha debutado en el parqué a la espera de que haya una mejor coyuntura económica. Fuentes de la entidad afirman que no hay una fecha definida para salir a bolsa. Si no se produjera en 2016, Unicaja necesitaría la autorización de la Unión Europea y de los bonistas de Ceiss.

Éste será el primer gran reto de Azuaga y el futuro nuevo consejero delegado. El segundo es mantener la buena senda de un banco que ha superado con creces los test de estrés europeos, que es uno de los más solventes del país y que el año pasado obtuvo un beneficio neto de 184 millones de euros.

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