Piqué: "El mercado acabará con los que no se adapten al mundo digital"

  • El directivo de OHL y ex ministro del PP pide pactar una política educativa ligada a la digitalización

En el siglo XXI o somos digitales o no vamos a ser. Josep Piqué lanzó ayer en Sevilla una clara advertencia a toda la sociedad: los profesionales, las empresas y los países que se queden en el pasado analógico llevarán las de perder. El consejero delegado de la constructora OHL, ex presidente de Vueling y ex ministro del PP aseguró que "el mercado acabará con los agentes económicos que no se incorporen a la digitalización" y, en consecuencia, instó a España a ponerse las pilas: "Tenemos que correr, llevamos ya 16 años de retraso en este siglo XXI, mientras otros países avanzan mucho más rápido".

Piqué, que ofreció una conferencia organizada por la red de despachos de abogados Guadaliuris y Thomson Reuters Aranzadi, señaló que estamos ante una revolución tecnológica "absolutamente disruptiva", que ha trasladado el poder desde los oferentes hacia los demandantes, con lo que se ha conseguido "por fin la verdadera soberanía del consumidor". Y, en este marco, las compañías deben adaptarse, innovar y aferrarse a lo digital para poder competir, satisfacer las necesidades y deseos de los clientes y usuarios y no apearse del mercado.

"Si España no es capaz de introducirse en la digitalización, el riesgo de bajar a la segunda división es muy alto; tiene un reto bestial por delante, pero la alternativa es resignarse a ser un actor poco competitivo", avisó. Para evitar este futuro, Piqué indicó que hay que consensuar una política educativa que ligue con la digitalización. "Tenemos la ventaja de que los niños ya son nativos digitales, pero el profesorado y los centros educativos aún no, y ahí está la tarea", reflexionó. Sólo con una formación fuerte en nuevas tecnologías, añadió, esos chicos podrán aspirar a un empleo de calidad en el futuro.

Por otra parte, el también vicepresidente segundo de OHL señaló la internacionalización de las empresas como "una obligación". "Cualquier tentación de volver al mercado doméstico sería un fallo garrafal", sentenció. Eso sí, admitió que la globalización está cambiando el centro de gravedad del poder en el mundo. "Con la caída del muro de Berlín dejamos atrás un viejo orden peligroso -con dos grandes bloques: EEUU y la Unión Soviética-, pero predecible; sin embargo ahora no sabemos cómo quedará el equilibrio de fuerzas a nivel internacional y eso genera incertidumbre y desconfianza", analizó.

A su juicio, el poder se está desplazando hacia el Pacífico y la costa asiática. "Éste es el nuevo mundo, donde ya se está concentrando la actividad financiera, tecnológica, empresarial, económica, demográfica, política y cultural", sentenció, para afinar aún más y señalar en el mapa al Estrecho de Malaca como el nuevo centro de gravedad del globo. Éste conecta el Pacífico y el Índico y está entre dos países: Singapur al norte e Indonesia al sur -concretamente la isla de Sumatra-. "EEUU mira cada vez más hacia Asia y el Pacífico y menos hacia Europa y el Atlántico", sentenció.

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