La UE avanza hacia una reforma de los tratados por la vía rápida

  • La necesidad de solucionar la crisis cuanto antes lleva a renunciar a una modificación ortodoxa y a optar por un protocolo

Las negociaciones en la Unión Europea para reformar los tratados comunitarios comienzan a perfilarse a favor de la elaboración de un protocolo que sea aprobado de forma rápida por los Veintisiete, indicaron ayer fuentes diplomáticas. La necesidad de dar una respuesta a la crisis lo antes posible obliga a renunciar a una modificación ortodoxa de los tratados, que conllevaría un largo e incierto proceso de ratificación, que no puede permitirse la economía europea, acosada por los mercados.

Concluida la primera ronda de contactos entre los representantes de los estados miembros y el presidente del Consejo Europeo, Herman van Rompuy, quien presentará su informe sobre la reforma en el marco de la cumbre del día 9, pierde peso la idea de endurecer la disciplina fiscal en la Eurozona mediante un tratado internacional fuera de las estructuras europeas. Esta opción complicaría el control de dicha disciplina por un organismo comunitario, así como la imposición de sanciones por parte del Tribunal de Justicia de la UE.

En cambio, un protocolo que afecte sólo a los países del euro, pero que respalden los Veintisiete, resulta jurídicamente equivalente a la modificación al uso de los tratados, pero mucho más sencilla, ya que podría aprobarse como anejo al próximo tratado de adhesión a la UE. Precisamente, en la cumbre del viernes está previsto firmar el tratado de adhesión de Croacia.

Las fuentes consultadas advierten de que todo esto debe ser aún analizado con detalle por los Veintisiete, ya que de momento sólo se ha discutido en contactos bilaterales.

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, abanderado junto a la canciller alemana, Angela Merkel, de la renovación en Europa, ha planteado sustituir la obligada unanimidad para aprobar determinadas cuestiones en la Zona Euro por una mayoría cualificada, que facilitaría la toma de decisiones. Este planteamiento es muy probable que sea rechazado por países como Irlanda, ya que en la práctica podría obligarle, por ejemplo, a elevar su reducido impuesto de sociedades.

La alternativa del protocolo, siempre que esté muy limitado su alcance, es vista con buenos ojos, sin embargo, incluso por el euroescéptico Reino Unido, aseguran fuentes comunitarias.

Aún está por ver si para desarrollar esta idea se opta por formar una convención en la que estén representadas las tres principales instituciones comunitarias -la Comisión Europea, el Consejo de la UE y el Parlamento Europeo-.

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