ENTREVISTA · AMPARO MORALEDA, DIRECTORA DE IBM EN ESPAÑA, PORTUGAL, GRECIA, ISRAEL Y TURQUÍA

"Las empresas no eligen ya al talento, sino que es el talento el que decide"

  • Amparo Moraleda, el rostro en España y buena parte de Europa del ‘gigante’ IBM, disertó anoche sobre los retos de la globalización en el Foro Economía y Sociedad

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Amparo Moraleda llegó a IBM en 1988 y desde 2001, después de pasar una etapa en Nueva York, preside la división de la compañía en la Península y en otros países del ámbito mediterráneo. Considerada como uno de los diez altos ejecutivos españoles más influyentes y valorados, Moraleda pronunció ayer en el Parador de la Arruzafa la conferencia Cambio, innovación y talento: el reto de aprender en la sociedad global dentro del Foro Economía y Sociedad, que promueve Asfaco con el patrocinio de Enresa y la colaboración de Cajasur.  

Usted hablará esta tarde por ayer sobre la situación a la que se enfrentan hoy las empresas. ¿Cuáles son las principales virtudes para crecer ahora?

–Sin duda, lo fundamental es el talento; o sea, la capacidad de ejecución y la de desarrollo de los proyectos es la que marca la diferencia entre ganadores y perdedores. Ese es el principal atributo, pero también destacaría la capacidad de cambio, de reinventarse, pues todos vivimos ahora en un mundo de constante evolución. Por último, citaría la capacidad de entender la globalización como una oportunidad y no como una amenaza.

¿Y cómo lo están haciendo las empresas españolas?

–Yo creo que tenemos grandes compañías que han sabido sacar partido de esta oportunidad apostando por expandirse a mercados de economías emergentes. Por otro lado, también pienso que las medianas y las pequeñas empresas tienen la posibilidad de poderse beneficiar de una ventajas tecnológicas o de unos yacimientos de talento que hasta ahora sólo eran accesibles para las grandes firmas. Deben asumir que en este mundo plano, que no llano, pueden jugar un papel importante.

–Muchas medianas y pequeñas empresas piensan sin embargo que les falta dimensión para aprovechar esas oportunidades...

–Pero no debe ser así, porque si te centras y eres capaz de tener competencias, destrezas y talento en un área concreta tendrás muchas posibilidades de crecer, porque eso es lo que se está demandando. El objetivo debe ser el desarrollo de su capacidad competitiva, de sus hechos diferenciales y de su poder de innovación. Deben huir de la acomodamiento.

¿Hay en España tanta fuga de talentos como a veces se dice?

–Mire, yo tengo clara una cosa: que el talento es el que manda . Todo el que tenga conocimientos destacados o el que sea puntero en un ámbito si no encuentra en España aquello que busca, sus objetivos personales, se marchará de aquí. Por eso debemos construir un ecosistema fértil y atractivo para el talento nacional, pues de lo contrario huirá. Ahora mismo no son las compañías las que eligen, sino que es el talento el que decide.

–¿La única forma de retener a los talentos es subir la retribución?

–Al final del mes todos recibimos una compensación económica, pero en el día a día recibimos una compensación emocional. Esa segunda compensación se basa en los equipos con los que puedas trabajar, en la posibilidad que tengas de aprender nuevas destrezas, en la calidad de vida y en otras cuestiones. Por eso no se trata sólo de una cuestión económica, sino de un conjunto de elementos que son decisivos a final de mes para que decidamos seguir o cambiar de tercio.

Usted dijo en una entrevista que los clientes actuales son más sofisticados, pero más infieles...

–Mi opinión es que ahora los clientes son más volátiles, sí. ¿Por qué? Pues porque tienen más información y están más formados. Sin embargo, este tipo de cliente más sofisticado también ofrece nuevas posibilidades, porque es receptivo y te puedes relacionar con él por más canales. En el fondo, es una oportunidad para los que sean capaces de acercarse a ellos. Ahora no hay que valorar tanto la fidelidad, sino la lealtad.

¿Cómo definiría la situación económica actual?

–Hay que ser realistas y no podemos obviar que estamos en una coyuntura tensa. Sin embargo, y en lo que se refiere al sector tecnológico, yo, aunque realista, quiero ser optimista y pensar que muchas empresas han descubierto que el uso eficaz de las tecnologías de la información y de las comunicaciones impacta en la eficiencia y en la eficacia. Dicho esto, hay que reconocer que en el primer trimestre sí que hemos registrado alguna bajada en el crecimiento.

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