La industria de Huelva esgrime su músculo inversor frente a las críticas

  • Las compañías químicas y básicas del Polo desembolsarán 2.200 millones en cuatro años, un récord que, para la patronal, va parejo a una creciente inseguridad jurídica

La industria química de la provincia de Huelva sacó pecho ayer ante el creciente cuestionamiento social y jurídico de su actividad productiva que viene sufriendo desde hace años.

Las 16 compañías integradas en la patronal AIQB anunciaron, por boca de su presidente, Gerardo Rojas, que van a invertir alrededor de 2.200 millones de euros en los próximos cuatro años, hasta 2010, incluido el actual. Una cifra que sucede a los 1.600 destinados a mejora de procesos, medio ambiente y nuevos grupos de producción en los últimos cuatro ejercicios.

Esos más de dos mil millones, que según el propio Rojas son una previsión conservadora, suponen además mantener los desembolsos en las cifras históricas que se vienen registrando desde 2004, es decir, una media de quinientos millones de euros al año. Los principales culpables de este intenso ritmo inversor son, por este orden, Cepsa, Atlantic Copper, Nilefos (antigua Rhodia) y Enagás. La petrolera, en concreto, absorbe más de la mitad del total de estos cuatro años merced a su proyecto de ampliación de la refinería de La Rábida, que supondrá duplicar su capacidad de refino (hasta los nueve millones de barriles al año).

Rojas avanzó también, en un gesto inédito hasta ahora, los datos de cierre del año basándose en las cifras cerradas a 30 de septiembre. Este anticipo indica que el valor de todo lo que producen esos 16 centros fabriles crecerá un 5 por ciento en 2007, hasta 6.700 millones. La aglomeración industrial de Huelva y el municipio colindante de Palos de la Frontera representa el diez por ciento del sector químico español.

Pero junto a todo ello, Rojas lamentó que "desafortunadamente las mejores cifras coinciden con las mayores dudas sobre el futuro de nuestra actividad". El dirigente patronal recordó el caso de la conversión de la centrad de fuel de Endesa en otra de gas, que enfrentó a la empresa con el Ayuntamiento de Huelva y que se ha cerrado este año en favor de la eléctrica. Y lo enlazó con el cierre de la fábrica de abonos químicos de Fertiberia (Grupo Villar Mir) a causa de la imposibilidad legal de seguir vertiendo los sobrantes de su proceso productivo (fosfoyesos, ver texto adjunto) a unas balsas colindantes con el río Tinto.

Este clima de "inseguridad jurídica" está "desviando inversiones hacia otros países y provocando que los desembolsos previstos a medio plazo sean menores de lo que podrían ser". Rojas citó, sin nombrarlo, el caso de un proyecto que finalmente se ha ejecutado en Italia pese a que la primera opción fue Huelva. "La amortización de las inversiones en el sector químico es larga y necesita estabilidad temporal", añadió.

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