El testamento no se improvisa

  • BBVA y el Instituto Internacional San Telmo unen fuerzas para orientar a los empresarios familiares en la planificación del relevo generacional

El relevo generacional y la transmisión de la herencia constituyen algunos de los principales retos a los que toda empresa familiar se debe enfrentar a lo largo de su trayectoria. Una sucesión mal planteada no sólo puede enrarecer la convivencia entre los miembros de la siguiente generación, sino que puede poner en riesgo la supervivencia de la propia compañía. La mejor receta contra los conflictos consiste en una planificación concienzuda de la sucesión. Para ello, es necesario que se emprenda con la debida antelación y de la mano de asesores especializados. "Es un tema sobre el que no nos gusta pensar, pero el no tratarlo puede tener consecuencias importantes para la familia o la empresa", señala Esteban Fernández, director de Patrimonios de BBVA Territorial Sur.

La entidad, que cuenta precisamente con un equipo de especialistas en planificación patrimonial con sede en Andalucía para atender a los clientes de la Territorial Sur, también impulsa la Cátedra BBVA Empresa Familiar del Instituto Internacional San Telmo, que organizó el pasado miércoles el encuentro El testamento, una herramienta útil para la empresa familiar.

"El testamento requiere una reflexión previa para buscar un equilibrio entre los intereses que hay en juego. Para eso, hace falta conocimiento. Y aún más importante, que el que va a hacer testamento sepa qué quiere, o mejor aún, qué es lo que no quiere", sostiene David Moreno, profesor del Instituto Internacional San Telmo y ponente de una de las charlas del encuentro.

Entre los elementos a ponderar, David Moreno destaca la situación de la empresa y los intereses de los herederos. "Muchas veces no nos damos cuenta de que los miembros de la familia no quieren seguir unidos o no están interesados en seguir en la empresa. Y si no hacemos nada, todos contarán con participaciones iguales y hemos generado un conflicto", sostiene.

En otras ocasiones, la falta de planificación lleva a un error muy común consistente en que el empresario no ha sabido crear "un patrimonio al margen sin riesgo que permita atender las necesidades de la familia, como la existencia de hijos menores o discapacitados o las rentas para el cónyuge". "A veces esto se puede solucionar con un mero seguro, o con inversiones financieras que a lo mejor no son eficientes fiscalmente, pero sí son necesarias", explica David Moreno.

Estas situaciones no son privativas de los patrimonios más elevados. Para Esteban Fernández, la planificación de la herencia tiene que ser abordada "desde el momento en que tenemos cierto patrimonio a nuestro nombre". Por ejemplo, el Impuesto de Sucesiones tiene una reducción autonómica para cónyuges y parientes directos cuando el valor de los bienes y derechos adquiridos no exceda de 175.000 euros. "Si tenemos en consideración que muchas viviendas en Andalucía ya tienen una valoración superior a ese importe, entendemos que la mayor parte de las familias deberían plantear la sucesión", señala el responsable de Patrimonios de BBVA en la Territorial Sur.

Asimismo, no afecta sólo a la gran empresa, "sino también al propietario de un comercio o un pequeño negocio". En caso de fallecimiento, el Impuesto de Sucesiones contempla una mejora autonómica de hasta el 99% por adquisición de una empresa individual, un negocio profesional o participaciones en entidades. Esta reducción está sujeta a una serie de requisitos, uno de los cuales es que el negocio sea su principal fuente de renta. "Se dan muchos casos en los que no se tienen en cuenta estos requisitos y eso puede poner en dificultades a los herederos e incluso la viabilidad de una empresa", recuerda Esteban Fernández.

Esto le sucedió a un cliente de la entidad cuyo padre falleció legándole una finca agrícola y un capital importante en productos con rentas, como capital y acciones. El heredero no se pudo aplicar la bonificación mortis causa del 99% en el Impuesto de Sucesiones al generar el negocio unas rentas inferiores a las obtenidas por otras fuentes. "En este caso seguramente una buena opción para su padre habría sido distribuir sus ahorros e inversiones con una mayor diversificación, con productos como fondos de inversión", señala el directivo de BBVA.

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