Javier Guillén, director general de La Vuelta

"Si tenemos que introducir azafatos, lo haremos"

"Si tenemos que introducir azafatos, lo haremos" "Si tenemos que introducir azafatos, lo haremos"

"Si tenemos que introducir azafatos, lo haremos"

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-Con el Tour acabado, ¿hay ya muchas ganas de Vuelta?

-La verdad es que sí. Estamos muy ilusionados. Va a ser una Vuelta con recursos que gustan al espectador. Y lo que más nos importa, recorreremos una buena parte de la geografía española.

-¿Está ya todo cerrado o queda algo para última hora?

-Está todo casi hecho. A partir de ahora queda un día a día que hay que concretar hasta la salida del 19 de agosto, en Nimes. Movemos un montón de recursos que requieren de una planificación en la que se trabaja todo el año con ganas, ilusón y con mucha experiencia.

-La Vuelta sale de Nimes. Antes ha salido de los Países Bajos, de noche o en un portaaviones. ¿Hay que darle mucho a la cabeza para superarse cada año?

-La riqueza de este deporte está en la calle y la calle te ofrece muchos escenarios que hay que saber aprovechar. Creo que llevamos unos años siendo originales. Este año, por ejemplo, en Nimes, el elemento mediático será que se cruzará en carrera la arena y el anfiteatro romano.

-¿Cuál ha sido la propuesta más increíble que han tenido?

-Hay muchas, bastantes de ellas absolutamente irrealizables. Recurrentemente, la gente quiere que los ciclistas salgan de un globo. Hemos tenido alguna propuesta original, incluso salir desde debajo del agua, con una estructura acristalada que pudiera conectar el agua con la tierra.

-Hay gente que afirma que a la Vuelta vienen a salvar la temporada aquellos que no han podido ganar el Giro o el Tour. Imagino que no estará de acuerdo.

-No, no estoy de acuerdo, pero a mí lo que me importaa es que estén todos. El porqué vengan unos u otros... En los últimos años hemos visto una tendencia a que los corredores se apunten la Vuelta dentro de su calendario. La Vuelta es un elemento para tener en el palmarés de un ciclista. Todos quieren ganar el Tour, todos quieren ganar el Giro y todos quieren ganar la Vuelta, y la única manera de ganar la Vuelta es venir y correrla.

-¿Cuál es su punto de vista sobre la polémica de las azafatas?

-Es un debate al que somos sensibles. Lo primero que tengo que hacer es defender y agradecer la dignidad y la profesionalidad de nuestras azafatas, que para nada llevan a cabo una labor sexista ni irreverente ni para nada machista. Es una profesión muy digna y ellas mismas defienden su actuación y el trato que reciben en la Vuelta. A partir de ahí, si hay que introducir elementos de cara a políticas de igualdad, como que haya que un azafato, debemos de hacerlo y ser sensibles a ese debate. Y si hay polémica por el doble beso al ganador, podemos prescindir de ello.

-Si por usted fuera, ¿las 21 etapas serían de montaña?

-Es lo que le gusta al espectador. Creo que la Vuelta ha de tener de todo, cuenta con suficientes llegadas en alto y no debe ser ampliado. Queremos un espectáculo todos los días y el espectáculo puede llegar todos los días, pero sí que la audiencia se concentra en las etapas en alto porque este deporte vive de la épica y donde se concentran los mayores esfuerzos es en la montaña. Es por eso que defendemos nuestro modelo.

-Bola del Mundo, Angliru. Calar Alto... ¿Queda algún puerto de montaña por descubrir para la Vuelta?

-Sí, quedan muchos. Primero, a los que no hemos llegado aunque tienen carretera, y segundo a los que no se puede llegar porque no la tienen y ojalá algún día... En España podemos hacer etapas de montaña en cualquier punto de su geografía. Pero llevamos tanto descubierto que lo que tenemos que hacer ahora es consolidar lo que tenemos porque al final la historia se hace a base de repetir etapas, como el Tourmalet, Alpe d'Huez, Mortirolo, Mont Ventoux...

-¿Ha dejado el ciclismo atrás sus peores años?

-Lo ha dejado atrás con una lección bien aprendida, pero ahora no podemos bajar el listón. El dopaje es la mayor lacra que tiene el ciclismo y no podemos permitirnos un ataque a nuestra credibilidad en base a prácticas antideportivas.

-Las piernas de Poljanski están dando la vuelta al mundo. ¿Esfuerzo o poco saludable?

-El ciclismo es un deporte duro y lo que le hace grande es el esfuerzo. La épica está conjugada con ese carácter sobrehumano que tiene este deporte. Es su idiosincrasia y los ciclistas participan voluntariamente de ello. Evidentemente, hay que controlar los esfuerzos y las propuestas de recorrido que se hacen, pero no estoy para nada de acuerdo en que haya que prohibir lo extremo o sobrehumano.

-¿Qué remedios pondría usted para reducir los accidentes en carretera en los que se ven afectados ciclistas?

-Que cada uno aporte su granito de arena. Tenemos que sensibilizar a los conductores de que la carretera es de todos y también concienciar a los ciclistas de que hay que rodar con precaucación. Y pedir a la DGT que ponga las medidas necesarias. Un señor al volante es un arma muy peligrosa y si la dirigimos contra un ciclista es un arma mortal.

-¿Tendremos otro Miguel Indurain?

-Hay deportistas que son irrepetibles como Rafa Nadal o Pau Gasol. Vamos a tardar muchos años en tener otro Indurain, me conformo con tener un futuro esperanzador. Creo que Mikel Landa es ahora mismo nuestra máxima realidad.

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