La Generalitat pone fin a las restricciones por sequía

  • El Ejecutivo catalán pide al Gobierno que derogue el minitrasvase.

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Después de semanas de 'agua de mayo', la Generalitat de Catalunya ha dado el primer paso para que se derogue el minitrasvase del Ebro y ha procedido a suprimir las restricciones por sequía aprobadas hace unos meses. El decreto de sequía seguirá vigente hasta final de año, pero la conducción de agua a la Ciudad Condal aprobada hace pocas semanas por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero será anulada en el próximo Consejo de Ministros, y así lo ha solicitado ya la Generalitat. En cualquier caso, desde el Ministerio de Medio Ambiente se indica que el Real Decreto Ley por el cual se aprobó el minitrasvase decae "automáticamente" si hay agua para abastecer a Barcelona.

Ayer mismo, la ministra de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino, Elena Espinosa, indicaba: "Si lee con atención el Decreto Ley, hay dos situaciones por las que decae automáticamente la norma; a los 30 días de la entrada en funcionamiento de la desalinizadora de El Prat o si desaparecen las circunstancias que lo motivaron. Si tenemos agua para la población, automáticamente decaerá la norma". Además, la titular de Medio Ambiente indicó que las obras de interconexión del sistema de aguas de regadíos del Ebro en Tarragona con las cuencas internas de Barcelona "no tendría ningún sentido" una vez derogado el Decreto Ley del minitrasvase.

En cualquier caso, el conseller de Medio Ambiente y Vivienda de la Generalitat, Francesc Baltasar, anunció que ante el aumento de las reservas hídricas del 20 a más del 50% en apenas dos meses gracias a las últimas lluvias, pedirá al Gobierno central que el viernes, en su próximo Consejo de Ministros, "derogue el Real Decreto Ley que contemplaba la aportación extraordinaria del Ebro en la medida en que una de las dos condiciones que establecía el Real Decreto Ley ha desaparecido, como es la situación de suma gravedad de estado hídrico en Cataluña"; es decir, que el Gobierno de Zapatero anule la norma por la que aprobó el minitrasvase.

Además, el conseller anunció que la Generalitat ha suprimido la Excepcionalidad II en casi todo el territorio catalán y también la llegada de barcos cargados con agua potable procedentes del Camp de Tarragona, además de que estudia rescindir de forma "anticipada" el contrato de los barcos que traen agua procedente del Sur de Francia, que salen, concretamente, del puerto de Marsella. Con una única cuenca catalana en Excepcionalidad II -la del río Muga, en el Empordà (Girona)- son 49 municipios los que se mantienen en este nivel de alerta, mientras que 412 están en Excepcionalidad I, entre ellos, Barcelona y grandes ciudades de la conurbación metropolitana.

Con el cambio de nivel de alerta, dejan de estar activas algunas medidas, como la prohibición de usar agua potable para llenar piscinas; regar jardines, huertos, zonas verdes o deportivas; baldear la vía pública; o lavar coches con mangueras. Con la Excepcionalidad I seguirá prohibido usar agua potable para fuentes ornamentales -ya que pueden funcionar con agua freática- la reducción de un 15 por ciento de las dotaciones de riego de los sistemas regulados y la anulación de los desembalses para el uso exclusivamente hidroeléctrico. Además, el decreto de sequía seguirá vigente al menos hasta fin de año, según explicó Baltasar.

El conseller aprovechó su rueda de prensa para defender la rápida actuación de la Generalitat, llegando incluso a apuntar que la misma no ha permitido actuar con "el diálogo previo" que debe reivindicarse "siempre". "No nos ha temblado el pulso para tomar decisiones", señaló Baltasar, que admitió que en la gestión de la crisis ha habido "momentos más buenos y más malos" que "forman parte de la dialéctica" entre el Gobierno central y la Generalitat. En cualquier caso, el conseller dijo ver de forma positiva la voluntad de la ministra de Medio Ambiente de impulsar "un gran pacto sobre el agua" a nivel estatal.

El líder del PP catalán, Daniel Sirera, consideró "una gravísima irresponsabilidad" la derogación de un minitrasvase "tan necesario para Barcelona y su área metropolitana", pues una "de las funciones fundamentales de un gobierno serio y responsable es preveer el futuro". "Ahora ha llovido, ahora hay agua, pero no sabemos qué va a pasar en los próximos meses", señaló Sirera, que expresó su preocupación por que "decisiones tan trascendentes como ésta se sometan a las previsiones del hombre del tiempo o, lo que es peor, a las presiones de los socios de Gobierno de Montilla y de Zapatero", mostrándose "convencido" de las "presiones" de ERC e ICV.

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