El Gobierno acusa a la Iglesia de ignorar los pilares de la democracia

  • Zapatero afirma que no variará sus líneas de actuación pese a las protestas del pasado domingo · El PSOE descarta tomar medidas drásticas y no tocará los acuerdos firmados con la jerarquía católica

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Justo cuando el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, creía atemperada la tradicional beligerancia de la Iglesia tras una serie de concesiones y guiños –incluido un artículo conciliador en el diario italiano La Repubblica–, llegó una nueva y esta vez inesperada bofetada. La reacción, claro, ha sido el enfado.

El PSOE aseguró ayer a través de un comunicado que la Iglesia Católica “se aparta de los fundamentos esenciales de la democracia” cuando critica la aprobación del matrimonio entre homosexuales o el divorcio exprés. “Sólo quienes deliberadamente ignoran o no respetan estos principios se apartan de los fundamentos esenciales de la democracia”, aseguró la Ejecutiva Socialista en un manifiesto titulado Las cosas en su sitio donde contestaba a las críticas vertidas por algunos miembros de la jerarquía católica en la concentración a favor de la familia celebrada el pasado domingo en Madrid.

Los socialistas aseguraron que son los españoles quienes han decidido “mayoritariamente ampliar los derechos y las libertades  individuales y fortalecer las políticas sociales en favor de la dignidad de las personas” en respuesta a los ataques del cardenal de Madrid, Antonio María Rouco Varela, quien dijo que “el origen y el  fin del matrimonio, sus elementos constitutivos y sus principios  vienen determinados por Dios a través de la ley natural”, y que ni  los grupos sociales ni la autoridad del Estado “pueden manipular a  su gusto esos principios y elementos esenciales”.

En el comunicado, el PSOE reprochó a la Iglesia Católica que  intervenga en asuntos que competen a la sociedad. “Toda confesión religiosa tiene plena autonomía en su orden doctrinal respeto de quienes participan en ella, pero es la sociedad la que tiene, a  través de sus representantes, la potestad de ordenar los principios de libertad individual y de convivencia de todos los ciudadanos”.

El PSOE reivindicó la vigencia de la Constitución, que establece que “todos los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer ninguna discriminación alguna por razón de religión” y  recordó que ese texto que “ha garantizado la libertad religiosa” es también el “que ha establecido que el respeto a la ley y a los derechos de los demás es el fundamento del orden  político y de la paz social”.

Zapatero, que se encontraba en Almonte (Huelva) para participar en un acto con simpatizantes socialistas de la localidad, explicó que en España “todo el mundo tiene su sitio y su derecho a tener derechos, piense como piense y profese una religión o no la profese”, algo que, según dijo, “es lo que quiere la inmensa mayoría de los  españoles, por lo que esa España va a continuar así”.

La respuesta del Ejecutivo también incluyó otras voces, como la del ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación, Miguel Ángel Moratinos, de visita en Córdoba. El jefe de la diplomacia calificó de “inaceptables, como católico y español”, las declaraciones de la jerarquía eclesiástica. También percutió el diputado socialista en el Congreso, Diego López Garrido, quien advirtió a la Iglesia de que cuando se entra en la política “se corre el riesgo de que se le responda desde la política”.  No obstante, aseguró que el PSOE no tiene previsto revisar los términos del Concordato ni variar su política respecto a la Iglesia católica.

“Por el hecho de que haya una concentración donde haya asistido una parte de la jerarquía católica no se va a producir un cambio de la política del PSOE”, indicó el portavoz parlamentario antes de subrayar que su partido “no compite con la Iglesia Católica en las elecciones”.

Tras insistir en que el PSOE no se va a “ocupar de introducir la religión en la política”, se refirió al ejemplo de los “espectáculos muy poco cristianos” que ha protagonizado en su mandato el presidente de Estados Unidos, George W.Bush, que precisamente “intentó” politizar la religión.

También opinó el coordinador general de IU, Gaspar Llamazares, quien calificó de “muy preocupante” que el Gobierno socialista no “haya puesto a la  Iglesia en el lugar que le corresponde” en los últimos cuatro años  de legislatura y tildó de “hecho grave” que la jerarquía eclesiástica no crea en el “pluralismo moral” y esté más cerca del “nacionalcatolicismo y del autoritarismo que de la democracia”.

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