Marruecos zanja la crisis con el regreso de su embajador

  • El Gobierno marroquí anuncia la vuelta "inmediata" de su representante en Madrid · La visita de los Reyes a Ceuta y Melilla en noviembre propició la retirada

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El Gobierno marroquí anunció ayer el regreso de su embajador en Madrid, Omar Azziman, y cerró una crisis de dos meses en las relaciones bilaterales que surgió con la visita de los Reyes a Ceuta y Melilla. Cinco días después de que el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Angel Moratinos, entregara en Rabat una carta del Gobierno dirigida al rey Mohamed VI las autoridades marroquíes confirmaron el retorno "inmediato" de Azziman a la capital.

La normalización diplomática de las relaciones bilaterales se produce casi setenta días después de que el Gobierno marroquí protestara llamando a consultas a su embajador por su malestar ante la visita oficial de los Reyes, la primera de los monarcas en sus 32 años de reinado, cuya soberanía reclama Marruecos. El desplazamiento de los Reyes desató una gran irritación en el Gobierno marroquí y desencadenó una oleada de manifestaciones en varias ciudades de Marruecos, donde miles de marroquíes protestaron por lo que se consideró un "comportamiento colonial" de España. Sin embargo, las manifestaciones no derivaron en situaciones extremas e, incluso, llamamientos posteriores a concentrarse junto a las fronteras de las ciudades autónomas para protestar contra la "ocupación española" tuvieron un seguimiento discreto y sin incidentes.

En un comunicado firmado por el Ministerio marroquí de Asuntos Exteriores se confirmó que fue ayer cuando se decidió el regreso "inmediato" del embajador, aunque ya el fin de semana el diario de mayor difusión del país, Al Masae, adelantó la noticia. Moratinos y su colega, el ministro marroquí de Asuntos Exteriores, Taib Fassi Fihri, manifestaron la semana pasada la voluntad de sus respectivos Gobiernos de devolver la normalidad a sus relaciones después de la crisis de los primeros días de noviembre.

Moratinos viajó a la capital marroquí y entregó a su homólogo la carta del presidente del Gobierno en la que José Luis Rodríguez Zapatero expresó su deseo de que se mantengan e incluso se mejoren las buenas relaciones existentes entre los dos países. En la carta se ensalzaban además las relaciones de los dos Estados y se hacía llegar al monarca marroquí un mensaje de amistad, con un balance de las relaciones bilaterales en materias como la inmigración, la pesca, la política antiterrorista, la economía o las inversiones.

En la misiva también se manifestaba el interés de Madrid en que "pronto" pueda convocarse la reunión de alto nivel bilateral que mantienen anualmente los dos países en virtud del tratado de amistad que tienen suscrito.

El embajador Azziman fue llamado a consultas el 2 de noviembre por orden del rey Mohamed VI como símbolo de la irritación que provocó la visita de los Reyes. Esa visita, que tuvo lugar los días 5 y 6 de noviembre, fue rechazada inmediatamente por el Gobierno marroquí conformado por una coalición de partidos encabezada por el primer ministro Abás el Fassi, líder del nacionalista Partido Istiqlal, que siempre ha reivindicado la unidad territorial.

La visita a Ceuta y Melilla mereció incluso la "condena" y "denuncia" del rey Mohamed VI, quien lamentó la decisión de los Reyes y ofreció mantener un "diálogo responsable" sobre el futuro de las relaciones entre ambos países. Pocos días después de la llamada de su embajador, el Gobierno marroquí aún insistía en que la recuperación de las relaciones tendría "como elemento fundamental" el diálogo sobre el futuro de Ceuta y Melilla. "Deseamos que esta crisis sea la ocasión para una discusión amistosa y franca entre nuestros dos países y para crear una solución que tenga en consideración los derechos fundamentales de Marruecos", declaró en su momento el portavoz del Gobierno, Jalid Naciri.

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