El PNV replica a Rubalcaba que si un partido condena la violencia sería legal

  • El portavoz parlamentario, Josu Erkoreka, rechaza la hipótesis mantenida por el ministro del Interior

El portavoz parlamentario del PNV en el Congreso, Josu Erkoreka, advirtió ayer al ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, que si una formación política condena "explícitamente" la violencia, el Gobierno no puede escudarse en que es "continuadora o sucesora fraudulenta de Batasuna".

Erkoreka respondía así a las declaraciones que el lunes realizó el titular de Interior en las que aseguraba que Batasuna "no estará en las instituciones mientras ETA siga viva".

"El lunes escuché en un medio de comunicación que el Gobierno iba a comprometerse a impedir la constitución de Batasuna condenara o no condenara la violencia. Creo que no, creo que el Gobierno no puede impedir la constitución de un partido político que condena explícitamente la violencia terrorista acusándole de ser una continuadora o sucesora fraudulenta de Batasuna", resaltó.

Aunque "probablemente" Batasuna no condenará la violencia, Erkoreka destacó que el ministro se ponía en la hipótesis de que se produjera esa condena y añadía que incluso en ese supuesto no estaría en las instituciones.

"Con la jurisprudencia del Tribunal Constitucional en la mano esto es imposible, es decir, que el TC dice que una condena explícita de la violencia sería el contraindicio que permitiría romper la sospecha de continuidad fraudulenta en lo que antiguamente fue Batasuna", explicó.

Ante las informaciones publicadas estos días acerca de que podría haber un nuevo intento de negociación entre el Gobierno y ETA, dijo que no tenia información a ese respecto y que, por lo tanto, no podía "ni confirmar ni desmentir".

"Sí es cierto que el Gobierno, en las conversaciones que mantiene con nosotros nos expresa una disposición radicalmente contraria a cualquier contacto y conversación con ETA y su entorno", agregó el portavoz de los nacionalistas vascos en el Congreso.

Eso sí, pidió "distinguir" la negociación política propiamente dicha del mantenimiento de "contactos y conversaciones" que, según dijo, tienen como objetivo "explorar" cómo está la organización terrorista y la disposición que puede tener para ir abandonando la violencia.

En su opinión, ese contacto "informal y discreto" es "una obligación de todo Gobierno mínimamente responsable" para saber "cómo está la organizacion terrorista y si está en condiciones de avanzar hacia el final de sus actividades".

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