Las 'familias' del PP

  • El fuerte liderazgo de Aznar diluyó las diferentes sensibilidades que ahora afloran con estridencia en las filas populares, pero que conviven desde que Fraga fundó AP

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Todo empezó en el año 76, cuando Manuel Fraga se presentó en rueda de prensa en el madrileño Hotel Mindanao para presentar su nuevo partido, Alianza Popular, junto a seis personas insignes del franquismo. Había nacido AP y Los siete magníficos, pero la Constitución les separó.

Fraga fue ponente de un texto que la mayoría de sus socios consideraban un peligro para España. Varios de los fundadores de AP votaron contra la Constitución y Fraga decidió seguir adelante, con sus siglas y su proyecto.

Tras los aciagos resultados electorales del 82 y 86, Fraga convocó un congreso. Se creó Coalición Popular, una federación de partidos en la que AP aportaba casi todo: organización, sedes, cuadros, militantes y medios. Aparte de Abel Matutes con su pequeño partido ibicenco, Óscar Alzaga vio entonces una oportunidad de tener nuevamente presencia política para el PDP (democristiano), que había formado parte de la extinta UCD, y José Antonio Segurado entró en el proyecto con un Partido Liberal de escasa representación pero sobrado entusiasmo. A ese Partido Liberal pertenecía Esperanza Aguirre, aunque no tardó mucho en abandonarlo para incorporarse a las filas de Alianza Popular.

Formaron también parte de AP destacados dirigentes de UCD, procedentes unos de partidos pequeños que habían surgido durante la democracia, y otros directamente del franquismo.

En las elecciones del 86, varios de los dirigentes del PDP de Alzaga se pasaron finalmente al lado de Fraga, entre ellos Javier Arenas, y a pesar de que el resultado no fue tan bueno como en el 82, AP se consolidó como un partido conservador.

El año 86 marcó un antes y un después en la vida de Fraga. Tras cosechar un sonoro fracaso electoral en el País Vasco, marchó a casa. AP quedó en manos de uno de los vicepresidentes, Miguel Herrero de Miñón, y, después de un congreso extraordinario, pasó a manos de un joven Hernández Mancha, no contaminado por las luchas internas. El nuevo líder duró poco. Fraga regresó en el 89 para poner orden interno, tras pedírselo la mayoría de miembros de AP. Junto a Fraga estaban entre otros, Federico Trillo, Rodrigo Rato, Isabel Tocino, Francisco Álvarez Cascos y Aznar, por entonces presidente de Castilla y León.

En un Congreso extraordinario en el que ganaron por goleada, Fraga recuperó la presidencia y Álvarez Cascos fue elegido secretario general. Meses más tarde, con las cosas en orden, Fraga decidió que fuese Aznar el candidato a la presidencia del partido en el congreso que se celebró en Sevilla en 1990. Con cambio de nombre, de siglas, de bandera, de color, de lema, nació así el Partido Popular, gaviota incluida. Aznar fue elegido masivamente presidente del PP, con Álvarez Cascos en la secretaría general.

Atrás quedaron Unión Liberal, Partido Liberal, PDP, azules y centristas. Los años de Aznar, y sobre todo los años de Gobierno, diluyeron la procedencia de cada uno, todos se sentían miembros del PP, un partido conservador que Aznar definió como de centro reformista, o reformista liberal.

Entonces todos eran iguales, todos del PP. Hasta ahora.

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