Los hombres de negro

  • Rajoy tendrá que moverse con mucha cautela a partir de ahora, ya que Merkel se ha dado cuenta de que ha perdido influencia en favor de François Hollande y ya no es la aliada del presidente del Gobierno español

EN Bruselas, en los países de la Unión Europea, en Estados Unidos y en las instituciones del mundo entero les llaman "la troika". Es el equipo de hombres y mujeres de la UE, el FMI y el Banco Central Europeo que visitan los países que los tres organismos necesitan controlar o supervisar para comprobar que cumplen los requisitos necesarios para recibir cualquier tipo de apoyo y, si son rescatados, que cumplen las condiciones del rescate. Cristóbal Montoro los calificó hace pocas semanas como "los hombres de negro" al declarar que "los hombres de negro no van a venir a España" y ese nombre ha sentado cátedra en nuestro país.

El ministro de Hacienda pecó de imprudente al decir que no iban a venir, porque vendrán. Es más: podría decirse incluso que ya están aquí desde hace tiempo, desde hace meses, porque altos cargos de los ministerios económicos, e incluso algún secretario de Estado, cuentan abiertamente que han recibido la visita de funcionarios de la UE, FMI y BCE para supervisar las cuentas del Estado y solicitar datos minuciosos sobre gastos y presupuestos. ¿Eran los hombres de negro? Oficialmente no, pero desde luego se les parecían. No por la indumentaria sino por sus preguntas y petición de documentos.

A pesar de que España ha salido muy bien parada de la cumbre europea y Rajoy ha logrado su principal objetivo, que la ayuda a la banca en apuros se realizara directamente a las entidades afectadas para evitar así que esa ayuda se sumara a la deuda soberana, los informes que reposan sobre la mesa de los altos cargos de la UE, sobre todo de la UE más que del FMI y del BCE, ponen en acento en asuntos que irritan profundamente en Europa y que afectan a la credibilidad de los españoles; piensan las autoridades europeas que no somos capaces de asumir que debemos cambiar drásticamente de vida y asemejarnos a las de los países que como nosotros son socios de la UE.

Y más que los informes realizados por esos hombres y mujeres que llevan mucho tiempo indagando sobre las cuentas españolas, Angela Merkel pone especial atención a los que le envía su embajador en Madrid, un hombre que conoce muy bien España entre otras razones porque está casado con una gallega, y que ha cumplido rigurosamente con lo que su Gobierno le había pedido: explicar cómo viven los españoles. Y sus informes son demoledores para España porque demuestran, según Bruselas, que nunca hemos tomado las decisiones necesarias para acercarnos a la austeridad con que se vive en Europa.

Mientras Alemania inició hace unos años la reestructuración de los länder e hizo importantes ajustes para diminuir sus competencias, su administración y sus gastos, las cuentas que maneja Europa sobre los gastos de las administraciones autonómicas españolas "les llena de ira", según un funcionario español de Bruselas. Tampoco aceptan de buen grado que el IVA sea del 18% cuando la media en Europa es de 21, con países que lo han marcado en el 23. La sanidad pública española presta más servicios que cualquier otra sanidad europea y sin gastos adicionales para el usuario por servicios que otros países de la UE cobran en su totalidad; las tasas universitarias no resisten comparación con las del resto de la UE, los pensionistas pueden jubilarse a los 62 años aplicando fórmulas que no se aceptan en otros países, se han realizado prejubilaciones en la cuarentena, en los últimos años se ha disparado el gasto en infraestructuras y, en plena crisis, se han disparado aún más los gastos autonómicos.

Valoran muy negativamente que Rajoy haya condicionado la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado a la celebración de las elecciones andaluzas, eso produjo una pérdida de su credibilidad porque daba prioridad a sus intereses políticos sobre la lucha contra la crisis económica, y sentó muy mal en las alturas -aunque no formaban parte de los informes de los técnicos- que semanas atrás, cuando la UE insistía en sus exigencias de austeridad y de tomar medidas drásticas de reducción del gasto, un alto cargo abriera la puerta a la posibilidad de abandonar el euro.

La canciller alemana ha perdido poder desde que Hollande es presidente francés, y aseguran en Bruselas que es la primera en darse cuenta de que ha perdido influencia a favor de un presidente francés que aparentemente se ha convertido en el principal valedor de Italia y España, de Monti y Rajoy. Se ha comprobado en la cumbre que se acaba de celebrar, Merkel no quería ni oír hablar de que la ayuda al sistema financiero español fuera directamente a los bancos en apuros, y ha perdido esa batalla. Rajoy tendrá que moverse con mucha cautela a partir de ahora porque ha perdido el favor de Merkel, o al menos parte de él, y la canciller puede ser una peligrosa adversaria cuando España presente una nueva batería de propuestas de ajuste presupuestario para cumplir los objetivos de déficit, podría encontrarse Rajoy con que Merkel exige más.

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