Los partidos condenan el atentado mientras ANV guarda silencio

  • El segundo atentado con bomba en tres días contra una sede del PSE, cometido por ETA en Elgoibar (Guipúzcoa), ha provocado la condena de las fuerzas políticas dentro y fuera del País Vasco.

El PSOE, a través de su Ejecutiva Federal, ha reprobado este "estéril" atentado contra la Casa del Pueblo de Elgoibar y ha considerado que la unidad sin fisuras de todas las fuerzas democráticas logrará acabar con el terrorismo etarra.

Desde el Gobierno, el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, ha asegurado que ETA "sabe que está ya derrotada" y por tanto sólo le queda decidir cuándo pone fin a la violencia.

El PP ha expresado su "más enérgica" condena, ha trasladado su solidaridad con los socialistas vascos y ha apoyado al Gobierno para que siga combatiendo el terrorismo "con todos los instrumentos del Estado de Derecho hasta su derrota final".

Las fuerzas políticas vascas han rechazado la última acción terrorista de ETA, salvo ANV, cuya concejal en Hondarribia (Guipúzcoa) ha participado en un acto político en Oiartzun en el que no ha aludido al ataque de Elgoibar, aunque sí ha criticado al PSOE, PP y PNV por hablar de "mociones éticas" en los ayuntamiento vascos cuando, ha dicho, "tienen las manos manchadas de sangre".

El portavoz del PSE en Elgoibar, Ovidio Campello, ha dejado claro que la bomba "no va a acobardar" a los socialistas vascos y ha pedido al Gobierno vasco más vigilancia en las sedes del PSE.

En nombre del PNV, el presidente del partido, Iñigo Urkullu, que ha visitado la sede socialista atacada esta madrugada, ha dicho que se trata de un atentado contra "el ejercicio de la política".

También ha pedido a quienes "se escudan en el silencio" y están "secuestrados" por ETA que "se rebelen para no seguir autoexcluyéndose de la capacidad de hacer política y de la sociedad".

El presidente de Eusko Alkartasuna, Unai Ziarreta, ha remarcado que "indigna el silencio de ANV" ante este tipo de atentados porque "demuestra una empatía nula para situarse en el dolor ajeno".

Otro partido nacionalista, Aralar, ha "reprobado" la colocación del artefacto y ha exigido a ETA en un comunicado que "se someta a lo que reclama la sociedad de Euskal Herria", dando paso a "vías exclusivamente política para la solución del conflicto político".

Por su parte, el delegado del Gobierno en el País Vasco, Paulino Luesma, ha denunciado a los que "miran hacia otro lado, desde la maldad" en lugar de "dar un paso al frente contra el terror y decir basta".

El diputado general de Guipúzcoa, Markel Olano, ha mostrado también su repulsa por atentado, al igual que la presidenta de las Juntas Generales de Guipúzcoa, Rafaela Romero, quien ha abogado por la unidad de los partidos y ha advertido de que algunos deben "dejar la ambigüedad a un lado".

Ezker Batua y las Juventudes del PNV se han sumado a las muestras de repulsa.

A su condena por el atentado, el Gobierno de Navarra ha añadido un recordatorio del valor de la unidad política contra ETA junto a la aplicación "estricta" de la ley para acabar con el terrorismo.

Los socialistas vascos han recibido muestras de apoyo desde fuera del País Vasco: los partidos catalanes PSC, ICV y PPC han rechazado la colocación de la bomba en tanto que el presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, ha pedido unidad y firmeza policial contra ETA.

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