Eugène Green, un cine contra la desesperación

  • El más francés de los directores americanos presenta 'Le fils de Joseph', un cuento moral con ecos bíblicos.

Volvió ayer a la ciudad Eugène Green, cineasta singular, erudito, humanista, luminoso. Dos años después de presentar en el SEFF La Sapienza, el estadounidense naturalizado ya francés -y francés, francesísimo, es su cine- concursa ahora de nuevo en la Sección Oficial con Le fils de Joseph (El hijo de José), una película llena de resonancias bíblicas que es, sobre todo, un hermoso cuento moral sobre la esperanza y la bondad como formas de resistencia en tiempos de miseria moral.

"Sí, podría decirse que mi cine es una forma de resistencia", reconocía tras la proyección, acompañado por el joven protagonista del filme, el debutante (en el cine) Victor Ezenfis. "Vivimos en una civilización desesperada, lo que conduce muchas veces al cinismo, visto hoy ya por muchos como una especie de cualidad, como si fuera algo casi chic. Es más, parece que cuanto más cínica sea una película, más fácilmente saldrá adelante. Algunos espectadores me han comentado que, al salir de ver la mía, han sentido que volvían a encontrarse con la esperanza. Es lo que quiero, claro. Todos la necesitamos".

Sin ir más lejos, la necesita Vincent (Ezenfis), el adolescente "colérico y enfadado" que protagoniza esta historia. Criado sólo por su madre, siempre reticente a hablarle del padre que los abandonó a ambos antes de nacer el joven, éste se las apañará a pesar de todo para averiguar la identidad del hombre. Que resulta ser un editor exitoso (Mathieu Amalric), estrella banal del mundo literario parisino amén de inmaduro y egoísta en un grado cruel e involuntariamente cómico. En su búsqueda del padre, con furia y ánimo de venganza, se topará con el hermano de aquél, un hombre bueno y "algo perdido, incapaz de hallar un sentido a su vida". El lazo que surge entre ambos acabará no sólo "elevándolos", sino que cambiará sus vidas, y la de la abnegada madre.

A medida que avanza la historia aumentan las resonancias del relato bíblico, reescrito con emoción y transparencia por el cineasta, que asume ese plus de significado en los propios títulos de los episodios en que estructura el filme: El sacrifico de Abraham, El becerro de oro, La huida a Egipto... "En nuestras sociedades se ha producido una ruptura con el pasado. Y lo necesitamos; necesitamos la memoria, esa conciencia del pasado que es esencial para vivir y comprender plenamente la realidad del presente, y a partir de ahí poder construir un futuro. Venimos de una cultura judeocristiana, por lo que esos elementos bíblicos siguen ofreciéndonos imágenes y metáforas válidas para hablar de nuestra espiritualidad".

Espiritualidad es una palabra clave en la obra de Green, que siempre ha rodado tratando de recuperar "el sentido antiguo de la palabra": ese "lugar de encuentro por excelencia entre el hombre y lo sagrado". Alumbrado por "tres grandes faros": Bresson, Ozu y Antonioni (en una escena de Le fils de Joseph relampaguea El desierto rojo), e integrando en su cine la pintura, la música barroca o la arquitectura (es también historiador del arte, escritor y dramaturgo), Green creó un estilo personalísimo y depurado con cierto aire de candor, sin renunciar nunca a cierta veta humorística, y subrayando el artificio mismo del medio cinematográfico (los actores miran a cámara, sus interpretaciones introducen una cierta distancia, no pretenden ser naturalistas...), aunque lo hace precisamente para obviar cierta "retórica" del cine convencional y tratar de llegar así a una experiencia más verdadera. "Para mí la emoción es fundamental, pero quiero que sean emociones profundas y reales, no esas falsas emociones de los actores psicológicos, a los que parece que la existencia del guión hasta les molesta. Yo no quiero retórica, pero la retórica surge de forma inevitable en el preciso instante en que dos personas, sean actores o no, hablan. Por eso yo les pido a mis actores que actúen como si se hablaran a sí mismos. Eso busco: revelar la interioridad de las personas".

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