Alto el fuego de Armenia y Azerbaiyán en Nagorno Karabaj

Armenios y azerbaiyanos acordaron ayer un cese del fuego tras cuatro días de cruentos combates por el control del enclave de Nagorno Karabaj con mediación de Rusia, que quiere evitar a toda costa un nuevo conflicto en el polvorín del Cáucaso.

Los bandos en conflicto, las tropas armenias y karabajíes por un lado, y las de Azerbaiyán por otro, suspendieron las acciones militares ayer por la mañana a lo largo de toda la frontera, las más militarizada de Europa. Seguidamente, abrieron negociaciones para la firma de un documento que restablezca el alto el fuego que entró en vigor en 1994 y que puso fin a una guerra que dejó más de 25.000 muertos.

"La situación en la frontera se ha estabilizado", informó el portavoz de la Presidencia de la autoproclamada república de Nagorno Karabaj, un enclave armenio en territorio de Azerbaiyán de apenas 200.000 habitantes. Los karabajíes aseguran que los combates de los últimos días no han alterado la situación en el frente, pero el presidente azerbaiyano, Ilham Aliev, aseguró que su Ejército "había puesto al enemigo en su lugar y a día de hoy cuenta con una clara superioridad".

El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, urgió ayer a las partes en conflicto a que respeten la tregua: "Estoy animado por los informes sobre el cese de hostilidades", afirmó.

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