Berlusconi aspira a recuperar el poder, que disputa al progresista Veltroni

  • Tres años antes de lo previsto y debido a la caída de Prodi, casi 50 millones de italianos vuelven a las urnas para elegir entre 32 listas

Los italianos acuden a votar el 13 y 14 de abril en unas elecciones generales anticipadas en las que el conservador Silvio Berlusconi aspira a recuperar la presidencia del Gobierno, que disputa a Walter Veltroni, líder del nuevo Partido Demócrata ideado por Romano Prodi.

Tres años antes de lo previsto (la última legislatura concluía en 2011) y debido a la caída de Prodi, casi 50 millones de italianos vuelven de nuevo a las urnas para elegir entre 32 listas, una de ellas liderada por Berlusconi, que espera quitarse la "espinita" de 2006, cuando fue derrotado por menos de 25.000 votos.

En esta ocasión Berlusconi, de 71 años, no se enfrenta a "Il Professore", como es conocido Prodi, que ya ha anunciado que abandona definitivamente la política, sino a Veltroni, de 52 años, ex comunista, ex alcalde de Roma, ex ministro y líder del PD, el partido creado de la fusión del postcomunista Democráticos de Izquierda (DS) y la centrista Margarita.

Berlusconi acude a los comicios convencido de que los ciudadanos le darán la confianza después de dos años de gobierno de centro izquierda (del que formó parte el PD), que apenas tomó medidas importantes debido al enfrentamiento entre sus socios, que prácticamente paralizaron al Ejecutivo.

El "rey de la televisión privada" asegura que los sondeos que maneja le dan una amplia victoria. Los últimos conocidos, del 28 de marzo, último día que la ley permite su difusión, dan como ganadora a su lista, Pueblo de la Libertad (PDL) en la Cámara de Diputados y un resultado incierto en el Senado.

Según los sondeos, el PDL saca al PD una ventaja de entre 5 y 8 puntos en la Cámara de los Diputados y lograría la mayoría absoluta.

Donde las cosas no están tan claras es en el Senado, ya que la ley actual prevé que se den premios de mayoría a nivel regional, por lo que "existe el peligro de que se llegue a un empate", según el instituto de sondeos Demopolis.

Los indecisos, según los sondeos, son el 30%, que pueden modificar la balanza.

Berlusconi y Veltroni se han empleado a fondo durante la campaña, pero no mantendrán ningún debate cara a cara en televisión, debido, según el ex primer ministro, a la "par condicio", la ley que establece que en tiempo electoral todos los partidos tienen garantizado el acceso a los medios de información en igualdad de condiciones.

En los comicios de 2006 sin embargo sí hubo dos cara a cara entre Prodi y Berlusconi en la televisión pública RAI.

El multimillonario lo justifica ahora diciendo que en aquella ocasión sólo había dos candidatos a presidente -ellos- y que ahora son una quincena (aunque los únicos con posibilidades son él y Veltroni), por lo que es imposible -dijo- organizar debates.

Aparte de la eventual venta de la compañía de bandera Alitalia a la franco holandesa Air France-KLM, a la que se opone Berlusconi, y las críticas a las papeletas y las salidas de tono del aliado de Berlusconi Umberto Bossi, que han "calentado" la campaña, ésta se ha desarrollado con un perfil bajo.

Veltroni, que acude a las elecciones junto al partido Italia de los Valores, del ex juez anticorrupción Antonio Di Pietro, ha recorrido en un autobús todo el país presentando su programa, de doce puntos, entre los que se incluyen una ley para las parejas de hecho y la creación de un testamento vital, que el Gobierno Prodi prometió pero nunca realizó.

El PD propone desgravaciones fiscales a los trabajadores dependientes, incentivos para los alquileres de viviendas, y la introducción del salario mínimo de 1.000 ó 1.100 euros mensuales para los contratos precarios.

Veltroni propone una disminución del número de parlamentarios, con una Cámara con 470 diputados (ahora son 630) y un Senado con 100 senadores (315 actualmente).

Berlusconi acude junto a la Liga Norte y Autonomía Sur. La derechista Alianza Nacional va bajo las siglas de Pueblo de la Libertad, al igual que su partido Forza Italia y otros pequeños grupos derechistas.

El programa de "Il Cavaliere", incluye "siete misiones" con las que relanzar el país, entre ellas la vuelta al uso de la energía nuclear, prohibida en un referéndum en 1987.

Las otras son ayudas a la familia, mayor seguridad y justicia, mejora de los servicios a los ciudadanos, potenciación del sur del país, introducir el federalismo y un plan extraordinario para las finanzas públicas.

Aseguró que construirá el faraónico puente sobre el estrecho de Messina, que une Calabria con la isla de Sicilia, al que se opone Veltroni y que desechó Prodi.

Además de estos grandes grupos, de las 32 listas también destacan la Unión de Centro, de Pierferdinando Casini, ex aliado de Berlusconi, e Izquierda-Arco Iris, del comunista ortodoxo Fausto Bertinotti, ex aliado de Veltroni.

El nuevo parlamento se volverá a elegir con el sistema proporcional y listas cerradas, impuesto por Berlusconi, que penaliza a los grupos pequeños.

La "Porcellum" (la "cerdada"), como es conocida la ley, la impuso Berlusconi convencido de que le garantizaría otros cinco años más en el poder.

Pero al final, el invento se rebeló contra el inventor y le dio la mayoría absoluta a La Unión, de Prodi, en la Cámara de Diputados y la dejó prácticamente empatada con los conservadores en el Senado.

Teniendo en cuenta que el sistema bicameral italiano es perfecto y ambas cámaras tienen el mismo poder, la situación en el Senado desembocó en la parálisis legislativa.

Todas las fuerzas políticas coinciden es que hay que reformarla, pero de momento se vota con ella y el temor que existe es que de nuevo la situación en el Senado se repita.

Además de las generales, también se vota para renovar 462 ayuntamientos, entre ellos Roma; ocho diputaciones y los presidentes de las regiones de Sicilia y Friuli-Venezia-Giulia.

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