Las dos Coreas alivian tensiones y reabren el diálogo militar

  • La cordialidad preside la histórica reunión entre Seúl y Pyongyang, que tratarán de que el vecino del norte participe en los Juegos de PyeongChang

El jefe de la delegación norcoreana, Ri Son-gwon (izqda.), y su homólogo surcoreano, Cho Myoung-gyon, ayer en la localidad surcoreana de Panmunjon. El jefe de la delegación norcoreana, Ri Son-gwon (izqda.), y su homólogo surcoreano, Cho Myoung-gyon, ayer en la localidad surcoreana de Panmunjon.

El jefe de la delegación norcoreana, Ri Son-gwon (izqda.), y su homólogo surcoreano, Cho Myoung-gyon, ayer en la localidad surcoreana de Panmunjon. / efe

Las dos Coreas optaron ayer por aliviar la tensión regional durante una histórica reunión celebrada en su frontera, en la que acordaron convocar conversaciones de tipo militar y facilitar la participación norcoreana en los Juegos de PyeongChang.

El encuentro, el primero de alto nivel que celebran los dos países en más de dos años, fue especialmente productivo y se celebró en un ambiente de inusual cordialidad en la aldea de tregua de Panmunjom, en la militarizada frontera intercoreana.

El encuentro se celebró en un inusual ambiente de cordialidad en la militarizada frontera

Durante la reunión, el Norte aceptó la propuesta del Sur de llevar a cabo futuras conversaciones de rango militar para atenuar los ánimos en torno a la frontera, seguir manteniendo reuniones de alto nivel para mejorar sus lazos e incrementar los intercambios en varias áreas aún por determinar.

La delegación del Norte también comunicó que ha reabierto y que comenzará a utilizar hoy una de las líneas destinadas a comunicaciones militares en la región de la costa oriental de la península.

Pyongyang decidió dejar de utilizar ésta y el resto de líneas de comunicación Norte-Sur en febrero de 2016 en protesta por la clausura de un polígono industrial intercoreano aprobado por Seúl.

Su reactivación así como el futuro diálogo entre responsables de sus ejércitos acordado ayer reduce la posibilidad de que se produzcan errores de cálculo militar en la tensa frontera entre los dos países, que técnicamente se mantienen en guerra desde hace 65 años.

A su vez, el régimen norcoreano respondió afirmativamente a la invitación del Sur para participar en los Juegos Olímpicos de Invierno que se celebran a partir del 9 de febrero en el condado surcoreano de PyeongChang y dijo que tiene intención de enviar una misión al evento. Esta representación estaría integrada por altos funcionarios, animadoras y atletas, aunque el Norte no ha precisado si los deportistas competirían.

Las dos partes van a llevar a cabo reuniones de trabajo para determinar estos y otros detalles, como el modo en que los norcoreanos viajarían al Sur o cómo se cubrirían los gastos de la misión, ya que financiar su participación puede vulnerar las sanciones que pesan sobre el régimen.

Seúl consideró además que Pyongyang está cerca de aceptar otra de sus propuestas de ayer: que los deportistas de ambos países desfilen juntos bajo una misma bandera como sucedió en varias ediciones de los Juegos Olímpicos de la pasada década.

Todo esto constituye una serie de gestos muy importante para apaciguar los ánimos después de un 2017 marcado por las continuas pruebas de armas norcoreanas y el tono beligerante con el que respondió al régimen el presidente de EEUU, Donald Trump.

La delegación del Sur en las conversaciones -comandada por el ministro el ministro de Unificación, Cho Myoung-gyon- pidió también ayer a la del Norte, encabezada por Ri Son-gwon (que dirige el Comité para la Reunificación Pacífica de Corea), retomar los encuentros de familias separadas por la guerra (1950-1953), a lo que Pyongyang no respondió.

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