El Gobierno afgano tiende la mano a los talibanes "sin precondiciones"

  • El presidente, Ashraf Gani, les ofrece su reconocimiento como grupo político y un plan de paz que ponga fin a 16 años de conflicto

El presidente afgano, Ashraf Gani, tendió ayer la mano a los talibanes ofreciéndoles un diálogo "sin precondiciones ni restricciones", su reconocimiento político y una ruta hacia un proceso de paz que ponga fin a más de 16 años de conflicto.

En la apertura de la segunda ronda del Proceso de Kabul, un mecanismo lanzado en junio de 2017 por el Gobierno afgano con acompañamiento internacional, que busca impulsar un plan de paz en Afganistán, Gani presentó su oferta más ambiciosa hasta el momento para tratar de llevar a los talibanes a la mesa de diálogo tras reiterados fracasos en su empeño.

Para ello, Gani se mostró dispuesto a dar pasos en el proceso legal para eliminar las sanciones contra los talibanes por parte de la comunidad internacional, expedirles pasaportes que les permitan viajar y tener una oficina de representación política.

También se tomarían medidas para la liberación de prisioneros, que los talibanes pudieran acceder a los medios de comunicación y la "reubicación de sus familias".

El presidente afgano propuso un plan dividido en tres fases que implicarían la creación de un marco político y el establecimiento de un alto el fuego, así como el reconocimiento de los talibanes como un grupo político legítimo.

Gani puso como límite la Constitución, aunque se mostró incluso dispuesto a enmendarla "si fuera necesario".

Por su parte, el jefe del Gobierno, Abdulá Abdulá, que sostiene junto a Gani el Ejecutivo de unidad desde 2014, apoyó la postura del presidente y aseguró que en, ese sentido, el mensaje es "inequívoco". "Estamos comprometidos a hablar y reunirnos con los talibanes sobre la base de un programa realista de reconciliación que se ocupe de los asuntos que nos dividen o que son causa del conflicto armado", dijo.

Los talibanes no han respondido formalmente hasta el momento a la propuesta, aunque su respuesta habitual fue rechazar sistemáticamente este tipo de ofertas.

Los 25 países y organizaciones internacionales que participaron en esta segunda edición del Proceso de Kabul mostraron su apoyo al Gobierno en una declaración conjunta firmada tras la reunión.

"Estamos colectivamente de acuerdo en que las negociaciones directas entre el Gobierno afgano y los talibanes, sin precondición y sin amenazas de violencia, representan la forma más viable de acabar con la agonía continuada del pueblo afgano", declararon. Los talibanes deberían aceptar el proceso de paz con el objetivo de alcanzar un "acuerdo político que conduzca a su vuelta digna a una vida pacífica", añadieron.

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