Hamas abre nuevos huecos en la frontera entre Gaza y Egipto

  • La organización radical reacciona así ante los intentos de El Cairo de recuperar el control de la situación · Miles de palestinos continuaron pasando al otro lado para comprar

Activistas de Hamas abrieron ayer nuevas brechas en la frontera entre Gaza y Egipto a pesar de la presencia de las Fuerzas de Seguridad de ese país, que intentaban restaurar el orden tras haber dejado pasar a centenares de miles de palestinos.

Una excavadora conducida por activistas del movimiento islamista palestino, que controla la Franja de Gaza, abrió dos brechas, distantes de varias decenas de metros entre sí, en Rafah, ciudad a caballo de la frontera. Desbordados, los policías egipcios apostados en el sector se abstuvieron de intervenir.

Centenares de palestinos, que coreaban lemas en favor de Hamas, penetraron inmediatamente en Egipto, algunos a pie, otros en coche o en carros tirados por asnos, sin poder ser detenidos.

La destrucción de nuevos trozos de la muralla fronteriza se produjo después de que las fuerzas egipcias anunciaran que iban a sellar de nuevo la zona.

Durante dos días, centenares de miles de palestinos aprovecharon la destrucción de los muros y vallas, en algunos tramos mediante explosivos, para abastecerse en el país vecino, ante la escasez de productos provocada por el bloqueo impuesto a la Franja de Gaza por Israel. A primera hora del día, la Policía egipcia, equipada con material antidisturbios, anunció mediante altavoces en la parte egipcia de Rafah y en El Arich, más al oeste, que la frontera quedaría sellada a partir de las dos de la tarde.

Fuentes de la seguridad egipcia indicaron luego que las fuerzas del orden habían empezado a cerrar el sector denominado Puerta de Saladino, principal punto de acceso. Los habitantes de Gaza están sometidos desde el 17 de junio a un bloqueo israelí que provocó escasez de carburante y de productos de primera necesidad.

Hamas afirmó que la destrucción parcial de la valla fronteriza era un acto popular "espontáneo" y que no había sido un golpe preparado. "Desde el principio nuestro Gobierno dejó hacer. Se trata de un esfuerzo popular", declaró Taher Al-Nunu, portavoz del movimiento. "Estimamos que la solución de este problema pasa por la apertura oficial del terminal de Rafah para las personas y mercancías", añadió.

El punto fronterizo, que no puede funcionar sin el visto bueno de Israel, según un acuerdo impulsado por Washington, estaba cerrado desde junio de 2006.

A pesar del anuncio egipcio del cierre inminente del paso, los palestinos continuaron afluyendo, aunque eran mucho más numerosos en el sentido inverso, según un corresponsal de la AFP.

La mayoría de los habitantes de Gaza volvían a casa con sacos y cajas llenos de productos alimentarios. Otros cargaban televisores, frigoríficos o bidones de gasolina.

Según testigos, se produjeron escaramuzas en algunos sectores de la valla y las fuerzas del orden egipcias rechazaron a la multitud con ayuda de cañones de agua y porras eléctricas.

Salim Waqd, de 53 años, y su mujer aprovecharon el caos para ir a a ver a su hijo en El Arich. "También hemos comprado algunas cosas", señaló este hombre mientras mostraba sacos de plástico llenos de detergente y bolsas de patatas fritas. "Desgraciadamente, no tenemos bastante dinero para comprar más", añadió la mujer.

Israel y Estados Unidos mostraron su inquietud por la apertura de la frontera por la fuerza, tras estimar que Hamas podría aprovechar la situación para pasar armas desde Egipto.

Paralelamente, cuatro miembros del brazo armado Hamas murieron en un doble ataque aéreo israelí en Gaza, con lo que el número de palestinos muertos por esas operaciones ascendió a 45 desde el pasado 15 de enero.

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