Merkel defiende al presidente de Alemania, sospechoso de recibir favores

  • Los regalos de empresarios a Christian Wulff amenazan con un escándalo político

La canciller alemana, Angela Merkel, salió ayer en defensa de su correligionario y presidente del país, Christian Wulff, bajo sospecha por haber aceptado un crédito privado y vacaciones en casas de empresarios amigos, en España e Italia, en sus tiempos como barón del land de Baja Sajonia.

"Wulff tiene mi total confianza, como persona y en el desempeño de su cargo como presidente", afirmó Merkel desde Kosovo y en pleno revuelo por los presuntos "tratos de amigo" del político al que la jefa del Gobierno colocó en la presidencia, en junio de 2010.

Mientras la canciller hacía estas declaraciones en una visita de trabajo a Pristina, en Berlín los abogados de Wulff se apresuraban a mostrar transparencia sobre el controvertido crédito y las vacaciones en casa de hombres de negocios de su land.

Los detalles del crédito por cerca de medio millón de euros con el que Wulff adquirió en 2008 su casa unifamiliar de Hannover (capital de Baja Sajonia) quedaron ayer a disposición de los medios en el despacho de los abogados. La lista de cada una de las vacaciones de Wulff y su familia entre 2003 y 2010 en distintos lugares de España, Italia, Florida (Estados Unidos) y también Alemania fue difundida el domingo, con detalle de los anfitriones que le invitaron, todos ellos hombres de negocios.

La serie de esas invitaciones empieza con dos estancias en España, en 2003 y 2004, en casa del matrimonio formado por Edith y Egon Geerkens; sigue en 2008 con unas vacaciones en Italia con otro anfitrión, Wolf-Dieter Baumgart, a las que suceden dos ocasiones más, ese mismo año y al siguiente, en una isla alemana.

La serie de invitaciones se cierra el Fin de Año de 2010, que Wulff y su esposa Bettina pasaron en Florida con los Geerkens, a lo que sigue, ya como presidente, otras vacaciones en Mallorca, en casa de otro empresario, esta vez sí en régimen de alquiler.

De la nómina de empresarios y amigos salta a la vista el apellido Geerkens, por ser el más frecuente y el que levantó el escándalo del crédito privado aceptado por el barón para comprar su casa.

En el momento en que recibió el crédito, los intereses a cinco años eran del 5,43% anual, mientras que él lo pagó al 4,0% y no se le exigieron garantías.

Wulff pidió la semana pasada disculpas por no haber mencionado ese crédito al ser requerido en 2008 por la cámara regional de Baja Sajonia para explicar sus contactos con Geerkens.

Según explicó ahora Wulff, a modo de justificación, el dinero no se lo prestó el empresario, sino su esposa, Edith. Tal extremo quedó de nuevo en entredicho al aclarar Geerkens al semanario Der Spiegel que él mismo había negociado los términos del crédito. El revuelo por el presunto trato de favor del entonces barón de la Unión Cristianodemócrata (CDU), el partido que lidera Merkel, aumentó con estas declaraciones al semanario, que ilustra su portada con el título El falso presidente. La publicación alude tanto a una presunta falsedad de las explicaciones tardías de Wulff como a su elección, en 2010.

El cargo de presidente es en Alemania representativo, y a quien lo ostentase le identifica como una autoridad moral del país, para lo que ya entonces se consideraba más idóneo al aspirante presentado por el Partido Socialdemócrata, Joachim Gauck, ex luchador por los derechos cívicos en la extinta Alemania comunista. Wulff se impuso en la votación de la Asamblea Federal gracias a la mayoría de las filas de Merkel, pero Gauck fue el verdadero vencedor moral.

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