La carrera a la casa blanca

Obama, a un día de hacer historia

  • El aspirante a la Vicepresidencia, Joe Biden, advierte de que los resultados "serán apretados" · McCain espera que intangibles como el racismo den un vuelco de última hora a los resultados electorales

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Después de dos años de campaña, miles de horas de discursos y ríos de tinta, la decisión está ya sólo en manos de cada uno de los estadounidenses mayores de 18 años: ¿Prefieren la ilusión del cambio que propone el joven demócrata Barack Obama o la tranquilidad de la experiencia que ofrece el republicano John McCain?

El carácter histórico de la cita está más justificado que nunca, y no sólo por una espectacular batalla política que cautivó al mundo entero. Los rasgos únicos son numerosos: Obama podría ser el primer negro presidente, McCain sería a sus 72 años el hombre de más edad en acceder al cargo y la republicana Sarah Palin sería la primera vicepresidenta.

Establecer qué hitos se cumplirán, saber quién será el presidente número 44 de la democracia más antigua del mundo y qué políticas aplicará es crucial para más de 300 millones de estadounidenses sumidos en la mayor crisis económica desde la Gran Depresión de los años 30, con su Ejército implicado en sendas guerras en Iraq y Afganistán y con decenas de controversias que tienen cada vez más dividido al país, desde el aborto hasta la inmigración.

Cuando se trata de la mayor potencia militar y económica de un planeta cada vez más interconectado, el resultado de las elecciones de mañana trasciende las fronteras del gigante norteamericano. El mundo no vota, pero tiene claro que prefiere mayoritariamente a Obama para cambiar la criticada política exterior de George W. Bush.

Muchos estadounidenses opinan lo mismo, y las encuestas tienen como favorito al elocuente senador por Illinois. Según la media de la web especializada Real Clear Politics, Obama se impondría a McCain por casi siete puntos de ventaja.

Sin embargo, el segundo de Obama, el candidato a la vicepresidencia, Joe Biden, aseguró que los resultados de las elecciones de mañana van a estar "más apretados de lo que muchos piensan", según publicó el domingo la web del diario The Washington Post.

Biden aseguró no dar por descontada la victoria aunque las encuestas dan por ganadores a los demócrata en muchos de los estados considerados claves.

"Como dice el viejo dicho, 'esto no se acaba, hasta que se acaba'. Nos sentimos bien. Nos vemos bien, pero todavía no es el final... Estas elecciones van a estar más apretadas de lo que la gente piensa que están", afirmó en Ohio.

Pero el peculiar sistema estadounidense desprecia el voto popular y otorga el poder de elegir al presidente al colegio electoral, 538 delegados que son elegidos por los ciudadanos estado por estado. Ello convierte los comicios en la suma de 51 elecciones, porque la norma general es que el que gana un estado gana todos sus votos electorales.

También en esas cuentas gana Obama, al que los sondeos otorgan hasta 370 votos electorales. Su triunfo se cimentaría en los tradicionales feudos demócratas en ambas costas, a los que añadiría los estados llamados pendulares, como Florida y Ohio.

Las cuentas para McCain son mucho más ajustadas, pero casi todas se resumen en una: necesita ganar en Pensilvania, Ohio y Florida. Si pierde uno de esos tres, McCain debería ganar toda la ristra de estados que están en disputa, como Colorado, Nuevo México, Nevada, Missouri, Carolina del Norte, Dakota del Sur, Indiana y New Hampshire, en la mayoría de los cuales Obama también encabeza las encuestas.

Con las tasas de aprobación de un presidente republicano en mínimos históricos y la población culpando mayoritariamente al partido del elefante de la crisis económica, es en realidad casi un milagro que McCain mantenga aún opciones de triunfo.

De hecho, el veterano senador por Arizona mantenía un empate técnico con Obama hasta mediados de septiembre, cuando dos desplomes súbitos, el de la economía y el de Palin, llegaron como dos torpedos al barco electoral del ex capitán de la Armada: La economía se fue a pique sólo unos días después de que McCain dijese que sus fundamentos eran "sólidos", y Palin se hundió sola con una inaudita retahíla de respuestas incoherentes en varias entrevistas televisivas.

Pero sin grandes errores del constante Obama, la esperanza de McCain reside en intangibles que puedan decidir el voto en el último instante. El más mencionado es el racismo, un fantasma al que todo el país mira como un cáncer superado.

Todos esos análisis, sin embargo, quedarán para el miércoles. Mañana por la noche, a una hora que sólo lo ajustado de las elecciones determinará, EEUU y el mundo sabrán al fin lo que llevan tanto tiempo esperando, quién sucederá a Bush en enero, quién será el hombre más poderoso del mundo durante los próximos cuatro años.

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