Obama estudia un nuevo plan para Afganistán que implica hablar con Irán

  • Según 'The Washington Post', el presidente electo pretende poner en marcha una estrategia más regional en el país asiático · La prioridad número uno en temas de seguridad será capturar a Ben Laden

El presidente electo de EEUU, Barack Obama, estudia la posibilidad de poner en marcha una estrategia más regional para la guerra de Afganistán, que incluye la posibilidad de dialogar con Irán, según The Washington Post.

El diario, que citaba a asesores en temas de seguridad nacional de Obama, señaló que el futuro inquilino de la Casa Blanca ve también con buenos ojos el incipiente diálogo entre el Gobierno afgano y sectores de los talibanes que favorecen la reconciliación.

Obama también planea renovar los esfuerzos para capturar a Osama ben Laden, una prioridad que en su opinión la actual Administración ha dejado de lado tras años de intentos infructuosos.

El demócrata, que derrotó el pasado martes a su rival republicano John McCain en las elecciones presidenciales estadounidenses, criticó durante la campaña a la actual Casa Blanca por concentrarse demasiado en Iraq a expensas de Afganistán. El futuro presidente quiere desplegar miles de tropas adicionales en Afganistán.

El todavía senador por Illinois, que asumirá la Presidencia tras la ceremonia de investidura del 20 de enero, ha prometido también completar la retirada de las fuerzas de combate en Iraq en los próximos 16 meses.

El Post señaló que, además de hacer hincapié en la importancia de continuar con las operaciones estadounidenses contra los guerrilleros talibanes asentados en Pakistán que atacan a las fuerzas de EEUU en Afganistán, la próxima Administración también recordará al público cómo empezó el combate contra los radicales islámicos.

Esa lucha arrancó el 11 de septiembre de 2001, cuando se cometieron los ataques terroristas contra Washington y Nueva York y antes del inicio de las guerras en Iraq y Afganistán.

La próxima Casa Blanca destacará, en ese sentido, que Al Qaeda sigue siendo la prioridad nacional número uno en temas de seguridad. "Éste es nuestro enemigo y debería de ser nuestro principal objetivo", dijo un asesor de Obama sobre Ben Laden.

En lo que respecta a Irán, país limítrofe con Afganistán, el Post citó a un alto funcionario militar, quien afirmaba que "sería útil tener un interlocutor de cara al futuro" para explorar objetivos comunes. Los iraníes "no quieren a extremistas suníes a cargo de Afganistán más de lo que los queremos nosotros", afirmó la citada fuente castrense.

Obama se mostró abierto durante la campaña a explorar la posibilidad de abrir un diálogo con países como Irán y Siria, con los que la actual Administración se ha negado a conversar.

Por otro lado, el equipo de Obama salió el lunes al paso de las informaciones de los medios de comunicación que anunciaban una decisión al parecer ya tomada respecto al futuro de la prisión de Guantánamo y los reos que allí se encuentran, ya que aunque el cierre llegará, aún no se sabe cómo ni cuándo.

El máximo asesor de política exterior de Obama, Denis McDonough, recordó que Obama siempre ha mantenido la eliminación de Guantánamo como uno de sus compromisos, pero "no hay ninguna verdad en las informaciones que afirman que se ha tomado una decisión sobre cómo y dónde procesar a los detenidos. No hay un proceso en marcha para adoptar esa decisión hasta que los asuntos de seguridad nacional y legales estén unidos", apuntó en un comunicado.

McDonough respondió así a las peticiones de diversas asociaciones defensoras de derechos humanos y a los medios de comunicación. Algunos, como el británico The Times, explicaban que Obama llevaría a cabo sus primeras medidas en cuanto tomase posesión del cargo de presidente.

En concreto, Obama planearía trasladar a decenas de sospechosos de terrorismo para que se enfrenten a un juicio en EEUU. El político demócrata confiaría en lograr con este movimiento un ejemplo claro de hasta qué punto está dispuesto a romper con las políticas de la anterior Administración y, por este motivo, podría crear un nuevo tribunal dedicado a terrorismo que podría procesar a unos 80 reos, entre ellos el supuesto cerebro del 11-S, Khalid Sheikh Mohamed.

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