elecciones italianas

Renzi se suma al desastre de la socialdemocracia europea en sus idus de marzo

  • El Partido Demócrata logró un 18,81% de los votos en la Cámara de los Diputados y un 19,21%, en el Senado, superado por la coalición de derechas y por el pujante Movimiento Cinco Estrellas

Matteo Renzi. Matteo Renzi.

Matteo Renzi. / EFE

El líder del Partido Demócrata (PD) italiano, Matteo Renzi, se ha sumado a la debacle socialdemócrata en la Unión Europea con los malos resultados en las elecciones generales, su particular "idus de marzo" que pone en jaque su fulgurante carrera. 

La agitada y larga noche electoral entre el 4 y el 5 de marzo pasarán al recuerdo del florentino como una de las más aciagas de su historial político, que le llevó de ser uno de los políticos jóvenes más prometedores de Europa al sonoro batacazo del domingo. 

La próxima legislatura, su PD, que ha gobernado los últimos cinco años Italia apoyado por centristas, contará con menos de un 20% de los escaños: en la Cámara de los Diputados ha logrado un 18,81% de los votos y en el Senado un 19,21 %, superado por la coalición de derechas y por el pujante Movimiento Cinco Estrellas. 

Este resultado ha provocado que emerjan peticiones de dimisión, que podrían hacerse realidad en las próximas horas, pero por el momento poco o nada se sabe del hábil político toscano de 43 años, que ni siquiera ha tuiteado, como hace habitualmente. 

Durante la noche electoral la sede del PD, irónicamente situada en la romana vía del Nazareno, se convirtió en un velatorio y Renzi mandó al frente mediático a uno de sus más estrechos colaboradores, el ministro de Agricultura en funciones, Maurizio Martina. 

Este, acompañado por el coordinador Lorenzo Guerini y el presidente del PD, Matteo Orfini, con semblante serio se limitó a reconocer que los resultados demostraban "una derrota muy evidente, muy clara y muy neta". 

Uno de los pocos en comentar su ocaso fue el diputado del Movimiento Cinco Estrellas, Alessandro di Battista, se apresuró a hacer leña del árbol caído y en su perfil de Twitter escribió: "lo que está claro es que Matteo Renzi a sus 43 años ya es un ex". 

Sin duda esta jornada quedará en el recuerdo de Renzi, que con frecuencia presumía de haber logrado aquel impresionante 40 % de los votos en las elecciones europeas de mayo del 2014, lo que le convertía en el partido socialdemócrata más fuerte del continente. 

Podría tratarse de un fin que empezó a perfilarse aquel oneroso 4 de diciembre de 2016, cuando Renzi presentó su dimisión como primer ministro tras fracasar en el referéndum que él mismo convocó para ratificar su discutida reforma de la constitución. 

Y a ello seguramente haya ayudado la crisis interna en su propio partido, marcado por las divisiones que han derivado en la creación de una lista de izquierdas, Libres e Iguales, que también ha salido mal parada en los comicios. 

El profesor Nicola Maggini, del Centro Italiano de Estudios Electorales, dijo a Efe que el "PD está en línea con otros partidos socialistas europeos" a la baja, como los socialistas españoles o los laboristas franceses y holandeses, al borde de la extinción. 

El experto, de la universidad romana LUISS, señala que esto a pesar de que Renzi solía vanagloriarse de que su partido era el único en Europa que tenía buenos datos. 

Pero paralelamente señala una particularidad en el caso italiano: en otros países europeos, cuando la socialdemocracia cae, la extrema izquierda sube, algo que sin embargo no ha ocurrido en el país transalpino, con "Libres e Iguales", que han superado por poco el 3 % necesario para entrar en el Parlamento. 

"Estamos ante el peor resultado de la izquierda en la historia italiana", advierte Maggini. 

Mientras, la izquierda, dividida y a priori irreconciliable, lastrada por sus luchas internas y por la gestión de los cinco años de Gobierno, ha dejado paso a la derecha de un Berlusconi sorpassado (superado) por la ultraderecha de la Liga Norte, cuyo líder, Matteo Salvini, ya se ha erigido como uno de los triunfadores. O por el Movimiento Cinco Estrellas, partido más votado en solitario y que, acaparando votos de izquierda y derecha, sigue creciendo gracias a la decadencia de los partidos tradicionales. 

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