Rusia desoye a Occidente y refuerza el sistema de defensa antiaérea de Irán

  • Moscú suministrará a Teherán en 2008 varias decenas de misiles de medio alcance · Según expertos rusos, la República Islámica queda capacitada para afrontar una invasión o ataque de Israel o EEUU

Rusia desoyó ayer las críticas occidentales al anunciar que reforzará de nuevo la defensa antiaérea de Irán con el suministro en 2008 de "varias decenas" de sistemas S-300 de alcance medio capaces de abatir misiles balísticos.

"En línea con el contrato suscrito con anterioridad, Rusia suministrará a Irán varias decenas de 3PS S-300PMU1", aseguró una fuente del complejo militar-industrial ruso a la agencia Interfax.

De esta forma, Rusia vuelve a desafiar a EEUU y, especialmente, a Israel, que ya describió como "una puñalada en la espalda" la venta de una treintena de sistemas antiaéreos Tor-M1 a Teherán en 2005.

El ministro de Defensa iraní, Mustafa Mohamed Najar, confirmó ayer el acuerdo y añadió que "la fecha de entrega del armamento se decidirá más tarde", según la agencia oficial IRNA. "Los sistemas rusos garantizarán a Irán superioridad aérea sobre aviones y misiles enemigos", dijo.

Las autoridades iraníes habían reiterado en los últimos meses que su país era "autosuficiente" militarmente, por lo que no necesitaba adquirir armamento del exterior. El propio presidente iraní, el ultraconservador Mahmud Ahmadineyad, mantiene que el Ejército de su país "es uno de los más poderosos del mundo".

Los sistemas móviles S-300 son considerados mucho más potentes que los Tor M-1, por los que Teherán pagó cerca de mil millones de dólares, según fuentes oficiales. Los Tor M-1 están dotados de ocho cohetes tierra-aire con un alcance de entre 1,5 y 12 kilómetros de distancia y de entre 10 metros y 6 kilómetros de altura.

Mientras, los misiles de los S-300 tienen un alcance de hasta 200 kilómetros de distancia, desde bajas alturas y hasta el "techo" máximo de los aviones de combate. Pueden derribar aviones, misiles estratégicos y de crucero que vuelen a una velocidad de hasta 2.800 metros por segundo.

De esta forma, según expertos rusos, Teherán está ahora capacitado para hacer frente a una posible invasión o ataque aéreo masivo israelí o estadounidense con cazas de la clase Stealth, helicópteros, bombarderos y misiles balísticos y de crucero.

Irán desea proteger con los sistemas antiaéreos rusos sus instalaciones estratégicas -administrativas, industriales y militares- como la primera central nuclear del país, que está siendo construida por ingenieros rusos a orillas del Golfo Pérsico.

Rusia ha reforzado en los últimos años su cooperación militar con Irán, como quedó demostrado el mes pasado con la visita de varios buques de la Armada rusa a puertos del país persa, la primera en más de 30 años. Además, en noviembre, el presidente ruso, Vladimir Putin, visitó Teherán -por primera vez desde Stalin (1943)-, donde defendió el derecho iraní a un programa nuclear con fines civiles.

Washington ha llamado a Rusia y otros países a suspender la venta de armas y tecnología a Irán con vistas a que Teherán abandone sus ambiciones nucleares.

En cambio, Moscú mantiene que ese armamento no viola ninguna resolución de la ONU, que ésta no ha impuesto sanciones al respecto ni altera el equilibrio de fuerzas en Oriente Próximo.

"Los suministros de armas rusas van dirigidos exclusivamente a reforzar la capacidad defensiva de esos países y a fortalecer la estabilidad y seguridad regionales", dijo recientemente Putin en una reunión con militares, advirtiendo que "será ignorado cualquier intento de imponer a Rusia restricciones cimentadas en posturas politizadas y unilaterales".

El jefe del Estado Mayor del Ejército ruso, el general Yuri Baluyevski, ha acusado a EEUU de usar la lucha contra la proliferación de armas de destrucción masiva para "defender sus intereses nacionales y como forma de presión sobre potenciales competidores en el mercado de armamento".

Rusia ha vendido misiles anticarro a Siria que, según reconoció el propio viceprimer ministro primero, Serguei Ivanov, cayeron en manos de la guerrilla libanesa Hezbolá, que los utilizó en combates contra Israel. También Venezuela se ha convertido en uno de los principales clientes de la industria militar rusa al firmar contratos para la compra de helicópteros, cazabombarderos y 100.000 fusiles kalashnikov.

Según diversas fuentes, Rusia ya ha superado a EEUU en venta de armas a los países en vías de desarrollo, gracias a los contratos suscritos con países denostados por Washington y otras potencias emergentes como China e India.

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