Violentos combates entre soldados norteamericanos y milicianos de Al Sadr

  • Después de la relativa calma de los últimos días, la violencia vuelve a desatarse

Al menos 20 personas murieron ayer en violentos enfrentamientos entre militares estadounidenses y milicianos chiíes en Ciudad Sadr, un suburbio de Bagdad, donde las autoridades exigieron el desmantelamiento de todas las milicias.

Tras los enfrentamientos entre milicianos del Ejército de Al Mahdi y fuerzas iraquíes, que causaron 700 muertos entre el 25 y 30 de marzo en los principales núcleos chiíes, la violencia volvió a hacer acto de presencia en este inmenso barrio en las afueras de Bagdad, bastión del movimiento radical del clérigo Moqtada al Sadr. Además de la veintena de muertos, más de 50 personas tuvieron que ser atendidas en los hospitales de la zona.

Poco antes, la comandancia estadounidense había informado de la muerte de "nueve criminales" en un ataque aéreo llevado a cabo por la mañana, sin más precisiones.

Los choques entre soldados estadounidenses y milicianos chiitas en Ciudad Sadr empezaron durante la noche y proseguían el domingo. La zona fue acordonada por el ejército norteamericano y las fuerzas de seguridad iraquíes.

Según habitantes del lugar, helicópteros Apache abrieron fuego en repetidas ocasiones contra blancos terrestres. El sector quedó completamente acordonado por las tropas estadounidenses e iraquíes. La circulación automovilística está prohibida en todo el perímetro del barrio.

La violencia sobrevino tras una semana de relativa calma en el duro pulso que mantienen el Gobierno del chií Nuri Al Maliki y el movimiento de Al Sadr. Los enfrentamientos a gran escala entre milicianos y soldados iraquíes cesaron el 30 de marzo, tras un llamamiento del clérigo a sus simpatizantes para que se retiraran de las calles.

Sin embargo, la tensión no aflojaba en Basora y Sadr City, donde hubo tiroteos esporádicos en los últimos días.

El primer ministro iraquí amenazó el jueves con nuevos "asaltos" contra las milicias, aunque ofreció el fin de las operaciones militares "a todos los que quieran deponer sus armas".

En una clara advertencia al Ejército de Al Mahdi, los principales líderes políticos iraquíes pidieron el "desmantelamiento" de todas las milicias en el país, una condición indispensable, señalaron, para que el líder radical pueda participar en el proceso político y en las futuras elecciones.

El Consejo político de seguridad nacional, pidió a las milicias que "entreguen sus armas al Gobierno y vuelvan a las actividades civiles pacíficas".

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