Los cubanos siguen a la espera

  • Los ciudadanos de la isla aguardan impacientes y escépticos la eliminación de las restricciones para viajar, una de las principales exigencias de los habitantes del país

Los cubanos aguardan impacientes, aunque con escepticismo, la eliminación de las restricciones para viajar, una de sus principales exigencias en la secuencia de cambios que realiza el presidente Raúl Castro. "Hay rumores, pero nada todavía", se lamentan en las filas de las oficinas de Migración.

"Ojalá... Estamos esperando. Mi hijo vive en Miami desde hace 14 años y si quitan trabas sería muy bueno para nosotros. Nos hace mucha falta", dice a la AFP Georgina Rodríguez, de 73 años, mientras intentaba leer, tras unas gruesas lentes, los requisitos desplegados en la fachada de la oficina de Migración del barrio de Vedado.

Hasta ahora todo está igual. Los carteles enumeran los mismos requisitos para cada caso y los costos. "Todavía no, estamos en proceso. Como todo el país, a la espera de cambios, pero todo se mantiene como siempre", declaró una oficial de migración de una oficina de otro barrio en La Habana.

"Hay rumores pero nada todavía. Quiero ir a España. Me invitó mi hermana y mi cuñado que es español", comentó Juan Manuel, obrero de la construcción de 24 años, mientras hacía fila en la Oficina de Migración de un municipio al sur de la capital.

La mayor disconformidad reside en la obligación de pedir un permiso de salida, la llamada carta blanca, que cuesta 180 dólares, puede ser denegado y establece un plazo de estancia en el exterior generalmente de 30 días. Cuando un cubano está más de 11 meses fuera de la isla se le considera emigrado y sus propiedades son confiscadas.

"No te van a perdonar los 180 dólares, se los pondrán al pasaporte o a otra cosa, pero no te los van a perdonar", dice un mulato en bermudas, de 40 años, que aprovecha la cola en la Oficina de Migración para ganar unos pesos como taxista ilegal.

Los trámites para viajar sobrepasan los 500 dólares, pero además de la carta blanca, se requiere una invitación, cuya legalización ante los consulados cubanos en el exterior cuesta 200 dólares, a todo lo que se suma el gasto del pasaporte (unos 100 dólares) y de la visa.

"Es un dineral, que si la tarjeta, que si los sellos, que si la carta... Nadie está pidiendo viajar de gratis, pero es demasiado el papeleo y lo engorroso de los trámites. Si los eliminan iría a ver a mi hermana a Canadá", comenta Alina Torres, una graduada de turismo de 31 años.

Muchos cubanos opinan que es necesario "ver para creer". "Sería mucho... en tan poco tiempo. Con los cambios que han hecho, que tampoco han sido gran cosa, uno se sorprende", explicó Torres.

Raúl Castro, que preside Cuba desde febrero, hizo reformas en la agricultura para aumentar la producción, y en el último mes autorizó el acceso de los cubanos a hoteles pagando en divisas, la libre venta de electrodomésticos restringidos y la contratación de teléfonos móviles.

Además, el Gobierno cubano anunció el fin de semana un aumento de las pensiones para jubilados y de los salarios en el sector judicial, a partir de mayo.

Según el diario oficial Juventud Rebelde, el incremento de las pensiones lo recibirán el 99 por ciento de los jubilados de la seguridad social, que actualmente reciben hasta 400 pesos mensuales (cerca de 17 dólares).

Los aumentos de pensiones beneficiarán a 2,15 millones de personas de los 11 millones de habitantes que tiene la isla.

La reforma migratoria es una de las principales demandas de los cubanos. El cantautor Silvio Rodríguez, considerado la "voz de la revolución", dijo recientemente que la restricción para viajar debería "abolirse", porque ahora "no creo que tenga razón de ser".

Esta semana, el ex cónsul de Cuba en México, Pedro Aníbal Riera Escalante, entregó al Parlamento una petición para que el Gobierno elimine los permisos de salida y entrada que exige a los cubanos.

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